miércoles, febrero 18, 2009

Esquinas

La vida esta llena de esquinas, algunas se solucionan solamente girandolas, otras esconden secretos, pasajes inhóspitos, rincones oscuros o simplemente reencuentros ... El caso es que resulta que se podría establecer una bella analogía entre la vida y las esquinas, cada segundo que transcurre sería una, un nuevo interrogante que se nos presenta como opción abierta a ser descubierta. El ser humano es curioso por naturaleza, por eso abre la puerta cuando oye un ruido, o espía un mensaje cuando cree que nadie le observa. Esta vez, mis esquinas me trajeron un mensaje del ayer, rostros pérdidos en el olvido no buscado que en si mismos se constituyen como piezas importantes del puzle que conforma mi alma y sólo una idea me vino a la mente "nunca todo esta perdido"

jueves, febrero 12, 2009

Stand by me



Un regalo de alguien extraordinario que cada instante me recuerda que la vida de uno crece con su legado en otras vidas.

lunes, febrero 09, 2009

A change is gonna come

Se cierra un ciclo y un sabor a ceniza inunda mi alma. Lo pasado es ya historia, una certidumbre repleta de sombras en el pozo donde se diluye demasiado de mi como para poder enfrentarlo sin ambajes ni barerra de por medio. La lucha comienza en cada segundo que se extingue, con la obligación autoimpuesta de encerrar en el baúl del destierro los ayeres y sus ecos... Tanto recorrido, tan efimero mi paso por el tiempo, tan breve el resumen de un final largamente aplazado. Me aterra que en esta odisea que hoy comienza, no cuento conmigo como siempre me conocí, estoy vacio por dentro, cruel en el exterior. Solo existe un motor en mi vida y se aleja de mi. Las dudas que brotan de la incertidumbre golpean mi razón e invitan al delirio a recorrer la senda de mis erraticos pasos. no se nada, olvidé lo aprendido solo queda confiarme al cambio.

domingo, diciembre 14, 2008

El espejo que huye

Una imposible mañana de invierno, en una estación muy conocida, un hombre que no conozco -de sobretodo, con dos violetas en el ojal- quería demostrarme que los hombres son felices, que la vida es grande, que el mundo es hermoso. Yo lo escuchaba con interés, sacudiendo a cada momento la ceniza de mi cigarrillo que el viento consumía sin que nunca lo llevara a la boca. Lo escuchaba sonriendo y el hombre que no conozco se acaloraba cada vez más y del humour pasaba al sentimiento, al entusiasmo y al delirio. La fuga de sus palabras rápidas, fluyentes, firmes, como si hubieran sido fundidas en ese instante, acuñadas de nuevo en algún sitio hacía poco tiempo, me llenaba de una ebriedad muy similar a la que provoca la champaña. Algo picante y saltarín, un deseo de abrazar y de llorar, de danzar, de reír de improviso...
En cierto momento su voz me dijo:

-Medite, señor, medite en la grandeza del progreso que se desarrolla bajo nuestros ojos; en el progreso que lleva a los hombres desde el pasado hasta el futuro, desde lo que ya no es más hasta lo que todavía no es, de lo que se recuerda a lo que se espera. Los salvajes no prevén el futuro, no piensan en el porvenir; no prevén ni proveen. Pero nosotros, hombres civilizados, hombres nuevos, vivimos para el futuro y a merced del futuro. Nuestra vida entera se tiende hacia lo que debe venir, está construida en previsión de lo que ocurrirá. Nuestros hombres consagran el presente al mañana (siempre, porque todo presente pasa al mañana que pasará), respetuosa y valerosamente.

“Este enorme progreso del espíritu profético es lo que hace desvanecer los peligros, lo que pone en nuestras manos las fuerzas, lo que hace descubrir nuevas posibilidades, lo que nos vuelve dueños de la tierra, del mar y del cielo y de una cosa que vale más que todo eso, oh señor: ¡de nosotros mismos!”

Pero en ese momento un tren expreso llegó a la estación. Su estruendo solemne en el cruce de las vías, su breve silbato, decidido, irritado, interrumpieron el discurso del Hombre que no conozco. Cuando el tren se calmó y no se oyeron más que sordos bufidos de la locomotora y los viajeros escaparon, el Hombre quiso todavía continuar pero yo me anticipé:

-Señor Hombre -le dije-, este tren que acaba de llegar, ¿no le ha sugerido nada que se relacione con nuestra circunstancia? ¿No ha entendido su respuesta? ¿Quiere que se la repita yo, humilde traductor, ya que puedo traducir el idioma de los trenes y de muchas otras cosas? Hasta hace pocos minutos este tren corría a una velocidad media de ochenta kilómetros por hora, pequeño mundo apiñado e iluminado a través del campo solitario y neblinoso. Y he aquí que de pronto se detiene y los habitantes de esta pequeña ciudad en fuga han desaparecido y el maquinista se seca la frente con aire poco satisfecho. Las ruedas se han detenido perezosamente sobre los rieles y los vagones vacíos y oscuros añoran las charlas de los pasajeros y las valijas multicolores. Así termina una fuga cuando se viaja sobre rieles. Pero dejemos el tren y volvamos a los hombres. En este momento se me ocurre algo absurdo y se lo digo a usted, señor Hombre, y lo digo porque no hay aquí multitudes que puedan escucharme. Si estuvieran aquí todos los que yo deseo, les diría:

“Imaginen, humanos, una cosa imposible, absurda, loca, increíble y espantosa. Imaginen que todo el mundo se detuviese de improviso, en un instante dado, y que todas las cosas permanecieran en el sitio en que estaban y que todos los hombres se volvieran inmóviles, como estatuas, en la actitud en que estaban en ese instante, en la acción que se hallaban ejecutando... Si esto ocurriera y si a pesar de todo ello continuara todavía funcionando en los hombres el pensamiento, y pudieran recordar y juzgar lo que hicieron y lo que estaban haciendo, y pudieran examinar todo lo que realizaron desde su nacimiento y meditar en lo que deseaban realizar antes de morir, ¡imagínense cuánta desesperación ardería bajo el trágico silencio de ese mundo detenido de improviso!

“No sé si tendrán el valor de escuchar lo horrible que sería. Esfuércense por unos instantes en ver a todos estos hombres inmovilizados mientras se hallaban dedicados a su tarea, anhelantes detrás de sus sueños, instigados por sus sucias pasiones, rudamente empujados por sus deseos. Véanlos esparcidos por el mundo, como suspendidos por una catástrofe que los trasmutara en fantoches pensantes, en estatuas desesperadas. Véanlos en las más repugnantes posiciones y en las más ridículas, en las más cansadoras y en las más estúpidas. He aquí al hombre sorprendido en medio de un pesado sueño con la boca semiabierta como un cadáver borracho; al hombre en el acto amoroso, extendido como una bestia jadeante sobre la mujer de párpados cerrados; al hombre que robaba en las tinieblas con falsa mirada y la lámpara que nunca más se apagará; al juez vestido de negro que dispensa el infierno y la sangre desde su alto sitial; al miserable que se arrastra por el fango de la ciudad buscando un hueso y una moneda; a la mujer que sonríe lascivamente con su rostro empolvado, en postura insinuante; al mercader de manos huesudas que gesticula para lograr diez centavos más; al campesino afanado con la aguijada en la mano tendida hacia los inmóviles bueyes; al elegante orador detenido en medio de una sonrisa y de un cumplido; al soldado que se hallaba con la bayoneta calada ante una puerta cerrada, y al homicida que preparaba sus venenos en una buhardilla, y al obrero soñoliento curvado sobre las enormes máquinas grasientas, inmóviles y siniestras, y al científico que no puede separar el ojo cansado del microscopio donde han interrumpido su danza los monstruos invisibles... “Imaginen ahora, si sus ánimos resisten, pensamientos de todos estos hombres condenados en un mismo instante ante la conciencia de su muerte. ¿Creen ustedes que habrá un solo hombre -uno solo, ¿entienden?-, uno solo que esté contento y satisfecho de ese momento en que el destino lo ha vuelto inmóvil? ¿Creen que para uno solo de estos hombres sería ése el momento de Fausto, el momento hermoso que querríamos detener, fijar y conservar para la eternidad? ¡Ustedes no creen realmente esto, no pueden creerlo!

“El señor Hombre -usted, aquí presente, delante de mí- ha dicho una gran y tremenda verdad. Los hombres piensan en el futuro, viven para el futuro, consagran perpetuamente sus días actuales a los mañanas venideros. Todo hombre no vive más que para aquello que prevé, aguarda y espera. Toda su vida está hecha de manera que cada instante tiene valor para él solamente en cuanto él sabe que ese instante prepara un instante sucesivo, cada hora una hora que vendrá, cada día un día que seguirá. Toda su vida está hecha de sueños, de ideales, de proyectos, de expectativas; todo su presente está hecho de pensamientos en torno a su futuro. Todo lo que es, lo que está presente, nos parece oscuro, mezquino, insuficiente, inferior, y nosotros nos consolamos solamente pensando que todo este presente no es sino un prólogo, un largo y aburrido prólogo, a la hermosa novela del porvenir. Todos los hombres, lo sepan o no, viven gracias a esta fe. Si de pronto se les dijese que dentro de una hora todos morirán, todo lo que hacen y lo que hicieron no tendría para ellos ningún placer ni sabor ni valor algunos. Sin el espejo del futuro la realidad actual parecería torpe, sucia, insignificante. Sin el mañana que permite esperar los desquites, las victorias, las ascensiones, las promociones y los aumentos, las conquistas y los olvidos, los hombres no consentirían más en seguir viviendo. Sin el lejano perfume del mañana no querrían comer el negro pan del hoy.

“Piensen, pues, en estos hombres detenidos de pronto, que no pueden actuar más pero que todavía piensan. Imaginen a estos hombres prisioneros de un eterno hoy, sin la liberación de la conciencia. ¿Qué pensarán estos hombres? ¡Qué dolor atroz debe roer sus vísceras y amputar sus nervios! Inmóviles en sus posiciones vergonzosas y delictivas, tristes e idiotas, sin posibilidades de esperanza, sin luz de sueños, sin dulzura de proyectos, con las alas tronchadas, las piernas atadas, las manos encadenadas, como una enorme multitud de prisioneros al estilo de Miguel Ángel, reducidos a las ataduras de sus vidas mezquinas, melancólicas, repugnantes; ataduras de esa vida que soportaban solamente con la esperanza y la expectativa de vidas más bellas y más grandes: ellos, esos condenados a la perpetua inacción, reconocerán con infinita rabia la absurda estupidez de su vida anterior. Pensarán que todo el presente era sacrificado por ellos en pos de un futuro, que a su vez se volvería presente y sería sacrificado a su vez por otro futuro y así hasta el último presente, hasta la muerte. Todo el valor del hoy estaba en el mañana y el mañana valía solamente por otro mañana y así llegaba el último hoy, el hoy definitivo, y así la vida entera había transcurrido para preparar de día en día, de hora en hora, de momento en momento lo que no llega nunca. Y ellos descubrirán esta tremenda cosa: que el futuro no existe como futuro, que el futuro no es más que una creación y una parte del presente, y que soportar la vida inquieta, la vida triste, la vida doliente por este futuro que de día en día huye y se aleja es la más dolorosa necedad de esta estúpida vida.

“Humanos, nosotros perdemos la vida por la muerte; consumimos lo real por lo imaginario, valoramos los días sólo porque nos conducen a días que no tendrán otro valor que el de traernos otros días idénticos a ellos... ¡Humanos: toda la vida es un fraude atroz que ustedes mismos traman para el daño propio, y solamente los demonios pueden reír fríamente de la carrera de ustedes hacia el espejo que huye!”

Un nuevo expreso, pitando y tronando, entró en la estación, y una vez más los viajeros huyeron y el maquinista se enjugó la frente con aire poco satisfecho. El Hombre que no conozco estaba siempre ante mí -de sobretodo, con dos violetas en el ojal-, aunque lo hubiese olvidado del todo.

-He aquí -le dije- mis ideas sobre el progreso, sobre el porvenir y sobre la vida. Ciertamente, usted no está de acuerdo conmigo pero yo estoy de acuerdo con alguien; por ejemplo, con la niebla que a menudo intenta cubrir el mundo y esconder el hombre al hombre, la miseria al desprecio, la fealdad a la melancolía. Y yo amo muchísimo, señor Hombre, los trenes que se detienen tras las inútiles fugas y la niebla que vela lo que no se puede destruir.

El hombre que no conozco se había vuelto nervioso y todo su entusiasmo había desaparecido como un hilo de humo. En vez de responder, se quitó del ojal una de sus violetas y me la ofreció. Yo la tomé con una inclinación, la acerqué a la nariz y su leve perfume me gustó.

FIN

Cuento de Giovanni Papini

lunes, noviembre 10, 2008

ONE

Está mejorando, o sientes lo mismo?
Será más fácil para ti ahora que tienes alguien a quien echarle la culpa?
Dices...Un amor, una vida, cuando es la necesidad de uno en la noche.
Un amor, llegamos a compartirlo,
Te deja cariño, si no lo cuidas.

Te decepcioné o te dejé un mal sabor de boca?
Actúas como si nunca hubieras tenido amor y quieres que yo prescinda de ello.
Bueno, es muy tarde esta noche para sacar el pasado a la luz.
Somos uno, pero no somos lo mismo.
Tenemos que sostenernos el uno al otro…Uno

Has venido aquí para el perdón
Has venido para levantar a los muertos
Has venido aquí para hacer de Jesús con los leprosos en tu cabeza?
Te pedí demasiado?, más que mucho
no me diste nada, ahora eso es todo lo que tengo.
Somos uno, pero no somos lo mismo.
Bueno, nosotros nos herimos mutuamente para después volver a hacerlo.

Dices que el amor es un templo, el amor una ley suprema,
El amor es un templo, el amor, la ley suprema.
Me pides que entre, pero luego me haces gatear.
Y no puedo aferrarme a lo que tienes, cuando todo lo que tienes es dolor.

Un amor, una sangre, una vida, tienes que hacer lo que debes.
Una vida uno con el otro: Hermanas, hermanos,
Una vida, pero no somos lo mismo.
Llegamos a sostenernos el uno al otro, sostenernos el uno al otro.
Una vida, una.

jueves, octubre 23, 2008

Lucha con herramientas gastadas

Estoy cansado.

No encuentro palabra o adjetivo que satisfaga mínimamente lo que me recorre y solo el verbo cumple el expediente, para aproximarse a lo que puebla mi sentir. Desde pequeño me he enfrentado a todo cuanto la vida me ha arrojado, a la muerte en vida de mi hermano; a la destrucción masiva de las instituciones que sirven de base al hombre de mañana; al veneno en las palabras; al desprecio absoluto por nuestra condición, origen y linaje; al adiós del amor sin letra, ni sonido, posdata, ni puntos supensivos; a los vasos de bilis destilada por el orgullo lacerado; a las noches oscuras donde el único manto que encontré se tejió con los hilos del pecado; al exilio por principios; a la diplomacia como idioma y herramienta de supervivencia; a la responsabilidad como camino cotidiano plagado de zarzas acompañado de mi mismo; a la perdida del referente entre lo buno y lo malo, lo divino y lo odiado; a vivir con mi mayor enemigo al otro lado de lacama;a mi alma sangrante...

Hoy me siento solo y cansado, y no encuentro a nadie con quien compartirlo a parte de mi mismo reflejado en estas letras que escribo.

martes, octubre 14, 2008

Para ese bombón relleno de vida

Tropecé con la canción y me acordé de ese pasajero. Será lo que se siente ahi?

martes, octubre 07, 2008

Adria

Regalo de 2 minutos con vosotros mismos

INSTRUCCIONES:
1. Conseguir generar un instante de soledad, sin responsabilidades, tareas pendientes, vistas, horarios, etc.
2. Colocar el volumen de los altavoces a nivel de abstracción.
3. Pulsar el play en el link
4. Cerrar los ojos
5. Dejar la mente en blanco
6. Disfrutar de la compañía de vosotros mismos en estado puro.

lunes, octubre 06, 2008

sin ti a mi lado

Mentiría si escribiera el nombre de muchas mujeres, y lo que es peor continuaría negandome lo que cada día me recuerda con su ausencia.

Cierto es que se puede amar sin tocar

martes, septiembre 30, 2008

lunes, septiembre 22, 2008

Diario de pocos dias 7

Todo comenzó con mi confesión abierta de uno esos pecados ficticios señalados por la conciencia tardía que no quiere reconocer que todo ha terminado. La mañana impregnada de aromas prohibidos hizo que, entre bostezos, vertiese lo poco que de virtud quedaba en mi.A la dudosa lírica de esas letras respondió mi porteñita del alma, y desde entonces empapelé el muro de mis sueños con su sonrisa, apellidé un cuarto del firmamento con las letras de su nombre, y completé mi corazón, siempre doliente, siempre a medio llenar, con un carro de esperanzas amarradas con la promesa de un encuentro.

Fueron pasando los años, entre desencuentros en la distancia donde por no ponerse de acuerdo los astros, no nos concedían ni pisar el mismo hemisferio, vendiendo anticipos de lo que el sol nos deparaba cada dia, desde mi mañana a su madrugada, desde mi otoño a su primavera. Muchos cuerpos pasaron en el discurrir de los años, muchos amores cotidianos con sus respectivos adioses, baches de ausencias prolongadas y de oscuros silencios, donde siempre quedaba prendido un lucerito sin vela alumbrando un puente de París. Sin embargo, siempre estabamos ahí, mudando de piel, de vida, de pais...Perfectamente irreconocibles para el mundo que alguna vez nos conoció, inconfundibles para el otro aún en el extremo opuesto de ese mundo.

Así ha sido, alimentandonos con el recetario del Dr. Sabina, encontrandonos en las tardes plomizas, seduciendonos en los versos sin rima que surgen de todas y cada una de nuestras conversaciones. Cultivando punzadas en el corazón y parando el tiempo con "te quieros" espontaneos y la promesa de unos labios.

Últimamente coincidimos en medio del caos de nuestras vidas, golpeados por las circunstancias, obligados en cada instante que nos debíamos, y la sensación dejó un enorme espacio en blanco que alguna vez rellenaremos y ante el que solo me queda constatar la certeza de que no cabía en 24h nuestro encuentro...

lunes, septiembre 15, 2008

Quizás mañana...

I've been down and
I'm wondering why
These little black clouds
Keep walking around
With me
With me

It wastes time
And I'd rather be high
Think I'll walk me outside
And buy a rainbow smile
But be free
They're all free

So maybe tomorrow
I'll find my way home
So maybe tomorrow
I'll find my way home


martes, septiembre 09, 2008

El sitio de mi recreo

Volver pisando mis huellas del ayer regresando las memorias impregnadas en cada piedra, en cada sombra. Todo sigue igual que ayer aunque todo parece distinto. La esencia de los que vivimos nuestras aventuras entre sus rincones resuena como el eco lejano que eleva el viento, del resto solo se puede decir que está más bonito, más limpio, más ordenado, más vacio... No es la primera vez que la nostalgia, tanto tiempo alimentada por mis anhelos, se ve flajelada por la realidad y su moraleja del carpe diem, y es que todo es producto del instante, las risas, los besos, la ilusión del amor sugerido, todo lo bueno pasa mientras no eres consciente de su levedad, para después darle sentido y evaluación a las incontables fechas que arrancas del calendario.

Es ahora cuando extrañas la libertad de aquellos momentos, cuando la amistad latía como nuestro credo personal, cuando la inocencia nos dejaba sorprendernos, cuando soñar y sus frutos no sabían a utopía. Sin embargo sonrio cuando destapo el frasco de los recuerdos y respiro la fragancia de todos esas sensaciones, disfrutando por el mero hecho de haberlas vivido.

Astudillo, agosto de 2008

jueves, septiembre 04, 2008

A picture of my life

A veces las sensaciones reescriben la letra de una canción y traspasan nuestro significado a sus acordes, reproduciendo momentos soñados y memorias calladas, al compás de su melodía, al amparo de una estrofa intercalada y aislada por nuestra necesidad.

jueves, agosto 07, 2008

Diario de pocos días 6

Me resula tan dificil escribir de ti, como sencillo recordarte en cada instante en que mi alma se abandona a la nostalgia. Siempre has sido, durante casi más tiempo que el que llevo recorriendo este mundo y está en mi deseo que así siga siendo, a pesar de los pesares, a pesar de nosotros, de la distancia de nuestros compañeros de alcoba y de nuestros amores cotidianos.

Viniste a mi de la forma más corriente y a la vez más ruidosa, rompiendo con tu mirada la noche, desmontando las conquistas del verano, desgranando la verdad entre las lisonjas y desnudando lo que se escondía tras la máscara canalla. La tinta fraguó la historia, y las ausencias, reforzadas en la distancia, quisieron que eso que nunca acertamos a definir, cristalizara en algo, tan real que avergüenza a los que nos contemplan, tan difícil como ha sido nuestro encuentro.

Y así seguimos recordando coincidencias, roces, miradas furtivas, besos robados a nuestros respectivos, jadeos adolescentes desde la madurez y la eterna sensación de que en los momentos más tristes siempre hay una última instancia a la que apelar y cuyo veredicto siempre será el puedes contar conmigo incondicionalmente cuando necesites un te quiero sin letra pequeña ni ambajes en medio de la oscuridad.

miércoles, agosto 06, 2008

Instantes




¿Qué es lo importante en este paseo único, exclusivo, frágil, irrepetible...finito, que es nuestra vida?

viernes, julio 25, 2008

Diario de pocos dias 5

Sus pasos se confundieron con los mios en medio de ese caos que todo lo mezcla, que todo lo sume, que todo lo asemeja. Caminantes que se encuentran en el callejón del corazón hambriento de latir dos diástoles más allá del circuito cotidiano, con la única intención, si es que hay alguna, de que todo parezca un accidente.

De aquel recorrido por el parque recuerdo su perfil, el lamento quedo y dulce de su voz más profunda, el ruido de escaparates que se resquebrajan, el susurro de disfraces que se deslizan hasta el suelo dejando al descubierto carne, hueso y secretos amordazados. También el inmenso placer de encontrar el oasis de los raros que jugamos a ser normales, de beber de la fuente de las tiernas verdades infantiles, de las preferencias inconfesables, de las debilidades hechas virtudes, de los pecados compartidos que por ello adquieren el barniz de travesura y sustituyen el "mortal" por el más humano "carnal".

Así crecimos en instantes, robándole minutos a nuestra perpetua labor de vigilantes de lo nuestro, de guardianes de mi hermano, de referentes de un ideal roto. Y mi corazón dicto discursos en su lenguaje oculto, y el suyo respondió sin dilación e introdujo palabras de doble filo entre nuestras ausencias físicas. Todo era breve, fútil y delicado, precioso como todo lo extraordinario y frágil como todo sueño que se precie. Cada segundo era una amenaza para la existencia del siguiente y eso empujaba mis ganas a devorar la fruta prohibida con ansiedad solo controlada en apariencia, mientras bajo las plantas de mis pies ardía el infierno de los amantes funcionando a pleno rendimiento.

Entre poesía, estrofas y canciones perdidas dibujamos un sendero, para mi y supongo que para los que necesariamente nunca estarían compartiendo nuestra mesa, en extremo peligroso. EL mundo mientras se seguía derrumbando, como siempre, a mi alrededor, con la única diferencia de esos momentos compartidos donde el derribo no era más que el complemento circunstancial. Nunca resultó perfecto, ni siquiera considero que lo pretendiésemos, pero si fue demasiado importante como para reconocermelo, bello, espontáneo, necesario, inconcluso... Un buen día la conciencia tocó toque de queda, algo dolía en una de las partes contratantes y casi de mutuo acuerdo enterramos el Grial con su reflejo, a un par de metros bajo tierra, dejando la promesa de unas letras que sirvieran de testimonio a lo vivido, aunque las teclas suenen a prólogo y el deseo lo apellide sinopsis.

Quizás eramos tan iguales que era preceptivo ser distintos o quizás fuéramos tan diferentes que juntos nos parecíamos.

martes, julio 08, 2008

Diario de pocos dias 4

Y ella se acercaba a la cama con su camiseta de algodón gris tres tallas superior, salía de la ducha, y su cuerpo perfumaba la habitación con aroma de azahar, llenando todos los rincones de mis sentidos de la magia de su recuerdo inmediato, cubriendo el presente con su yo, negandole la existencia a cualquier sensación que no emanase de su cuerpo. "Calling you" sonaba y adormecía el deseo con cada verso, conduciendolo a tierras lejanas, donde siempre que mi mirada buscaba en el asiento del copiloto, encontraba el fantasma de aquella que culminaría el final del camino. Me dio por sonreir imaginando los clichés que estaba recorriendo con cada segundo, y el enorme placer que producía saberte protagonista accidental de las evocaciones que soñaste cada vez que repasabas la colección mas "pastel" de titulos cinematográficos.

Se sentó a la orilla de la cama, y perdió la mirada en algún punto del infinito, mientras cumplía con el protocolo de desenredar su cabello aún empapado. Solo podía contemplarla, y mi admiración por cada gesto crecía en cada trayecto que el peine dibujaba en aquel oceano azabache. Cada instante superaba al momento anterior y mi corazón cada vez latía mas lento y pesado, como si quisiera detener el tiempo encerrandome en ese preciso segundo en el que todo formaba parte de lo más parecido a "perfecto" que alcanzaba recordar.

Mi mirada empezó a jugar con todos y cada uno de los rincones que escodían los plieges de su ropa, intentando descubrir que secreto albergaban, tentando a sus pupilas para generar esa sonrisa complice que sirve de preludio para ese primer beso que todo lo enciende.

Suavemente las gotas de su cabello fueron trazando un sendero en las sabanas revueltas hasta encontrarse con mi pecho, y de repente su calor húmedo contamino con dulzura mi espacio, mis poros bebieron de su torrente, mi alma se colmó con su presencia, el instante se grabó a fuego en el corolario de mis dias.

lunes, junio 30, 2008

Diario de pocos dias 3

"Algunas veces vivo
y otras veces
la vida se me va con lo que escribo;
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo
que te arañe el corazón;
luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella…, al mar de tu incomprensión..."

Joaquín Sabina - "Que se llama soledad"

A veces hay capitulos que se esfuman de las páginas de tu historia con previo aviso y varios acuses de recibo, es el tiempo el que realmente les da el valor que poseían y que entonces no supimos ver, es el enorme hueco que media entre las dos orillas de nuestra memoria(su recuerdo y la ausencia)lo que marca en ocasiones esos aprendizajes que con sangre entran y que son los primeros pasos hacia lo que se denomina madurez.

Muchos recuerdo, pero pocos hicieron tanta mella como uno que tuvo lugar en la esquina de Quevedo, donde ella cerró el ciclo del más bello de los platónicos, exprimió el castellano para hacerme entender como suena el dolor, cual es el verdadero rostro de la decepción. Multitudes han pasado por mi en este tiempo pero aún resuena el eco de mi incapacidad, la estupidez de mi soerbia, el rasgón de su lamento. Aún queman sus palabras en mi conciencia y todavía hoy le sigo debiendo un beso, aunque muchas madrugadas siga colgandome furtivo de sus labios.

Fue un profundo adiós de los de libro, que quise vestir de hastaluego, un error que seguiré persiguiendo en mi presente, ahora que ya los días son más cortos, y la memoria se empieza a anclar en atardeceres pasados.