martes, octubre 05, 2010
Previa a la promesa
Me dejé llevar por el infinito horizonte que apuntaba tu mirada, por el dolor silenciado que esconden los suspiros, por la pantalla que proyecta los retales que nuestra conciencia nos permite compartir. Así dibujamos otro cuadro imposible en el que importamos los campos de Castilla al océano Atlántico,haciendo que las olas cubran los recuerdos de nosotros hace tanto tiempo mientras pasaban las imaginarias horas de los instantes compartidos, de los abismo de espera entre ellos, de los anhelos con trampa, del nosotros que siempre nos regateamos. Entonces llegó tu abrazo, ese que trae el aroma de tantas despedidas, que sella una promesa de incierto cumplimiento, ese que posa lágrimas portadoras de lo que nunca nos hemos conseguido contar, ese que susurra un "después"...
viernes, julio 16, 2010
martes, julio 13, 2010
Brucia la terra
No encuentro minutos que regalar, ni segundos que no valgan su peso en oro, los anhelos se escriben al compás del metrónomo, y recopilo despedidas, hastaluegos y puntos suspensivos, clasificándolos por el tiempo que media entre su aroma y la punzante cicatriz en el alma. El tiempo pasa y cada día soy más consciente de como se desliza la vida sin que podamos encontrar ese momento en el que en nuestra mirada todo parezca detenerse. Mañana, un abismo, algún día, un purgatorio en el que la espera se torna en afilados puñales que desgarran la esperanza, arrojando la poca ilusión que conservo a la arena del olvido que es lo cotidiano.
Brucia la terra
Brucia la luna n’cielu
E ju bruciu d’amuri
Focu ca si consuma
Comu lu me cori
L’anima chianci
Addulurata
Non si da paci
Ma cchi mala nuttata
Lu tempu passa
Ma non agghiorna
Non c’e mai suli
S’idda non torna
Brucia la terra mia
E abbrucia lu me cori
Cchi siti d’acqua idda
E ju siti d’amuri
Acu la cantu
La me canzuni
Si no c’e nuddu
Ca s’a affacia
A lu barcuni
Brucia la luna n’cielu
E ju bruciu d’amuri
Focu ca si consuma/
Comu lu me cori…
Arde la tierra
La luna arde en el cielo
Y yo ardo de amor
El fuego es consumido
Como mi corazón
Mi alma llora
Dolorida
No estoy en paz
qué mala noche
El tiempo pasa
mas no amanece
No hay más sol
Si ella no vuelve
Mi tierra está ardiendo
y arde mi corazon
Lo que ella ansia por agua
Yo ansío por amor
A quién le canto
Mi canción
Si no hay nadie
Que se asome
En el balcón
La luna arde en el cielo
Y yo ardo de amor
El fuego es consumido
Como mi corazón…
Brucia la terra
Brucia la luna n’cielu
E ju bruciu d’amuri
Focu ca si consuma
Comu lu me cori
L’anima chianci
Addulurata
Non si da paci
Ma cchi mala nuttata
Lu tempu passa
Ma non agghiorna
Non c’e mai suli
S’idda non torna
Brucia la terra mia
E abbrucia lu me cori
Cchi siti d’acqua idda
E ju siti d’amuri
Acu la cantu
La me canzuni
Si no c’e nuddu
Ca s’a affacia
A lu barcuni
Brucia la luna n’cielu
E ju bruciu d’amuri
Focu ca si consuma/
Comu lu me cori…
Arde la tierra
La luna arde en el cielo
Y yo ardo de amor
El fuego es consumido
Como mi corazón
Mi alma llora
Dolorida
No estoy en paz
qué mala noche
El tiempo pasa
mas no amanece
No hay más sol
Si ella no vuelve
Mi tierra está ardiendo
y arde mi corazon
Lo que ella ansia por agua
Yo ansío por amor
A quién le canto
Mi canción
Si no hay nadie
Que se asome
En el balcón
La luna arde en el cielo
Y yo ardo de amor
El fuego es consumido
Como mi corazón…
martes, julio 06, 2010
Me asaltó sin motivo aparente
Tiempos de campos con espigas doradas como nuestros años, aroma de siega y grano recogido en eternas eras que se confundían con ese horizonte imposible donde colocabamos nuestros sueños. Noches de leyenda donde todo estaba por escribir, amores por conquistar, tus labios a la vuelta de algún rincón oculto que no conseguía encontrar, casettes con canciones a medias entre la propuesta, el deseo y el poema que nunca alcancé a dedicarte.
domingo, junio 27, 2010
5:32
Nunca cobró sentido, y hace tanto tiempo que ya no consigo ni tener una lágrima de nostalgia de todo aquello que entonces constituía mi mundo, pero el mensaje escondido se presentó hoy como un lunes en día de festivo.
Tu voz, que hoy confundiría con cualquiera, rezando las verdades ocultas tras el estribillo, retratando segundos que nunca vivimos, que probablemente soñamos vivir en aquella espiral de descomponer nuestra personalidad para después ponerla al servicio de lo que nunca llegaríamos a alcanzar, de alteregos complejos jugando a forzar su existencia en medio de una niebla densa y profunda como nuestras ansias de huida.
Ya te olvidé, hace tanto que lo hice, que no recuerdo en que esquina dejé tu recuerdo, pero esa canción quedó como legado de aquello nacido para morir que ambos forjamos a conciencia y hoy recojo el testigo de tu regalo, como la herencia que en barco le llega al huérfano de nacimiento, sabiendo que no existes, que quizás nunca fuiste, con la hipótesis no resuelta de lo que te di, gracias desde el exilio, y por supuesto, gracias por el exilio.
Tu voz, que hoy confundiría con cualquiera, rezando las verdades ocultas tras el estribillo, retratando segundos que nunca vivimos, que probablemente soñamos vivir en aquella espiral de descomponer nuestra personalidad para después ponerla al servicio de lo que nunca llegaríamos a alcanzar, de alteregos complejos jugando a forzar su existencia en medio de una niebla densa y profunda como nuestras ansias de huida.
Ya te olvidé, hace tanto que lo hice, que no recuerdo en que esquina dejé tu recuerdo, pero esa canción quedó como legado de aquello nacido para morir que ambos forjamos a conciencia y hoy recojo el testigo de tu regalo, como la herencia que en barco le llega al huérfano de nacimiento, sabiendo que no existes, que quizás nunca fuiste, con la hipótesis no resuelta de lo que te di, gracias desde el exilio, y por supuesto, gracias por el exilio.
jueves, junio 17, 2010
El paso
Pensar en lo que hay después genera vértigo, considerar que tras de ti, de tu existencia queda algo que ya no está en tu mano reescribir, ni en tu espiritu moldear se presenta como el más incierto de los finales. Repasar todo lo dicho, lo sembrado, hacer arqueo de los amores, platónicos y sus correspondientes desamores, de las decepciones, de los espacios en blanco, de lo poco consciente y del ingente archivo sin orden ni concierto de lo inconsciente, que trazaste con tu paso por las vidas que forman la montaña de tu ser... Todo ello con el ánimo de ser volcado en el lienzo de tu vida, para después preparar una galería de arte anticipada y precipitada para un único visitante, es difícil y probablemente pueda esperar hasta acompañarme ese segundo en que la vida quiera dar ese paso a algo distinto.
Antony and the Johnsons
"Espero Que Haya Alguien"
Espero que haya alguien
Que cuíde de mi
Cuando muera, cuando me vaya
Espero que haya alguien
Que libere mi corazón
Que le guste sostenerlo cuando esté cansado
Hay un fantasma en el horizonte
Cuando me vaya a la cama
¿Cómo podré dormir al llegar la noche?
¿Cómo descansará mi cabeza?
Oh, estoy espantado del lugar que hay
Justo entre la luz y ninguna parte
No quiero ser el elegido
Allí abandonado, allí abandonado
Hay un hombre en el horizonte
Que desea que me acueste
Si sucumbo a sus pies esta noche
Permitirá que descanse mi cabeza
Así que hay una esperanza de que no me asfixie
O de que quede paralizado por la luz
Y como un regalo caído del cielo, no quiero irme
Al final del horizonte
Espero que haya alguien
Que cuide de mí
Cuando yo muera, cuando yo parta
Espero que haya alguien
Que libere mi corazón
Y que me abrace cuando esté cansado…
Antony and the Johnsons
"Espero Que Haya Alguien"
Espero que haya alguien
Que cuíde de mi
Cuando muera, cuando me vaya
Espero que haya alguien
Que libere mi corazón
Que le guste sostenerlo cuando esté cansado
Hay un fantasma en el horizonte
Cuando me vaya a la cama
¿Cómo podré dormir al llegar la noche?
¿Cómo descansará mi cabeza?
Oh, estoy espantado del lugar que hay
Justo entre la luz y ninguna parte
No quiero ser el elegido
Allí abandonado, allí abandonado
Hay un hombre en el horizonte
Que desea que me acueste
Si sucumbo a sus pies esta noche
Permitirá que descanse mi cabeza
Así que hay una esperanza de que no me asfixie
O de que quede paralizado por la luz
Y como un regalo caído del cielo, no quiero irme
Al final del horizonte
Espero que haya alguien
Que cuide de mí
Cuando yo muera, cuando yo parta
Espero que haya alguien
Que libere mi corazón
Y que me abrace cuando esté cansado…
miércoles, junio 02, 2010
Ojala estuvieras aquí
Hay segundos, de esos en los que se confunde la necesidad con el deseo y viceversa, en los que las ansias de ti transcienden los gruesos muros de maquillaje que adornan y disfrazan mi naturaleza arbitraria, inconstante y salvaje, en los que la distancia es relativa, los compromisos contratos que incluyen escrita con tinta de limón una clausula de libertad libre de plazo y cargas, nuestra despedida un mero formulismo, y lo que pasó se queda en un inaudible murmullo ante el estruendo del recuerdo de nuestros momentos.
Segundos en los que nada importa, en los que tu sabor envenena mi boca, en los que se activa la memoria de la piel aislando las caricias que nunca te di para regodearse en su tacto onírico e infinito, en los que el silencio se agolpa de tus mil rostros, de tu sola mirada.
Segundos en los que nada importa, en los que tu sabor envenena mi boca, en los que se activa la memoria de la piel aislando las caricias que nunca te di para regodearse en su tacto onírico e infinito, en los que el silencio se agolpa de tus mil rostros, de tu sola mirada.
miércoles, mayo 26, 2010
viernes, mayo 07, 2010
Entretierras
Llega un día en el que la boca se llena de relatos de otro tiempo, en el que nos vemos como el triste reflejo de lo que queda de esa época en la que todo estaba al alcance de la mano y lo que no, siempre se podría colgar en algún mañana de esos que tan alegremente disponíamos cuando eramos eternos a conciencia.
Llega un momento en el que la mirada se pierde dibujando la linea de contorno del ayer, serpenteando en miles de correcciones que pretenden dar con ese lugar que nos hacía sentir simplemente bien y que hoy es lo más parecido a la felicidad según la cuentan los que la conocen personalmente.
Llega un instante en el que las palabras se ven ahogadas en suspiros y la cabeza se pierde en los recovecos de la memoria, jugando con las nostalgias, prometiendoles a los finales inconclusos un futuro a cambio de matar por unos segundos su rutina.
Llega ese punto en el que nuestro tiempo se detiene y nos deja en un letargo que nos impide ver que somos lo suficientemente jóvenes para que la vida nos sorprenda y lo suficientemente viejos para saber destilar la esencia que en esos ayeres aparecía y se deslizaba entre nuestros confiados dedos porque aún no sabíamos valorar lo extraordinario, porque aún no pensábamos que ese instante que se perdía serviría de alimento para nuestra alma cansada durante ese espacio de entretierras.
Llega un momento en el que la mirada se pierde dibujando la linea de contorno del ayer, serpenteando en miles de correcciones que pretenden dar con ese lugar que nos hacía sentir simplemente bien y que hoy es lo más parecido a la felicidad según la cuentan los que la conocen personalmente.
Llega un instante en el que las palabras se ven ahogadas en suspiros y la cabeza se pierde en los recovecos de la memoria, jugando con las nostalgias, prometiendoles a los finales inconclusos un futuro a cambio de matar por unos segundos su rutina.
Llega ese punto en el que nuestro tiempo se detiene y nos deja en un letargo que nos impide ver que somos lo suficientemente jóvenes para que la vida nos sorprenda y lo suficientemente viejos para saber destilar la esencia que en esos ayeres aparecía y se deslizaba entre nuestros confiados dedos porque aún no sabíamos valorar lo extraordinario, porque aún no pensábamos que ese instante que se perdía serviría de alimento para nuestra alma cansada durante ese espacio de entretierras.
viernes, abril 30, 2010
No se amar de otra manera
No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan eñ fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.
Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
Sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
- Pablo Neruda - Cien Sonetos de Amor - XVII
o flecha de claveles que propagan eñ fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.
Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
Sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
- Pablo Neruda - Cien Sonetos de Amor - XVII
martes, abril 06, 2010
Watching the wheels
La gente dice que estoy loco al hacer lo que hago.
Bien, me han dado toda clase de advertencias
para salvarme de la ruina.
Cuando digo que me encuentro bien
ellos me miran un poco raro.
"Seguramente no eres feliz ahora que no juegas mas el juego"
La gente dice que soy un holgazan
al llevar mi vida entre sueños.
Bien, me han dado toda clase de consejos
diseñados para "alumbrarme".
Bueno, yo les digo que hago bien
al mirar las sombras en el muro.
"No pierdas el gran tiempo, muchacho
no siempre seras fuerte".
Solo estoy parado aqui
mirando las ruedas girar y girar.
Realmente me encanta ver sus giros.
No mas viajes en el "Trenecito de la felicidad".
Es solo que ya lo deje ir.
La gente hace preguntas;
se pierde en la confusion
Bien, yo les digo "No hay problema.
Solo soluciones"
Bueno, ellos sacuden sus cabezas
y me miran como si hubiese perdido la razon.
Yo les digo "No hay prisa.
Solo estoy parado aqui haciendo tiempo"
Solo estoy parado aqui
mirando las ruedas girar y girar.
Realmente me encanta ver sus giros.
No mas viajes en "El trenecito de la felicidad"
Es solo que ya lo deje ir.
Es solo que ya lo deje ir.
Es solo que ya lo deje ir.
"Esta es una traduccion que no se basa en el
idioma en si, mas bien es lo que, segun yo,
trato de decir al escribirla."
Bien, me han dado toda clase de advertencias
para salvarme de la ruina.
Cuando digo que me encuentro bien
ellos me miran un poco raro.
"Seguramente no eres feliz ahora que no juegas mas el juego"
La gente dice que soy un holgazan
al llevar mi vida entre sueños.
Bien, me han dado toda clase de consejos
diseñados para "alumbrarme".
Bueno, yo les digo que hago bien
al mirar las sombras en el muro.
"No pierdas el gran tiempo, muchacho
no siempre seras fuerte".
Solo estoy parado aqui
mirando las ruedas girar y girar.
Realmente me encanta ver sus giros.
No mas viajes en el "Trenecito de la felicidad".
Es solo que ya lo deje ir.
La gente hace preguntas;
se pierde en la confusion
Bien, yo les digo "No hay problema.
Solo soluciones"
Bueno, ellos sacuden sus cabezas
y me miran como si hubiese perdido la razon.
Yo les digo "No hay prisa.
Solo estoy parado aqui haciendo tiempo"
Solo estoy parado aqui
mirando las ruedas girar y girar.
Realmente me encanta ver sus giros.
No mas viajes en "El trenecito de la felicidad"
Es solo que ya lo deje ir.
Es solo que ya lo deje ir.
Es solo que ya lo deje ir.
"Esta es una traduccion que no se basa en el
idioma en si, mas bien es lo que, segun yo,
trato de decir al escribirla."
jueves, enero 21, 2010
Cowboys and angels
Sobre la eterna llama de la esperanza en el amor y el desencanto fruto del cambiante capricho de la condición humana.
El amor es cual pájaro rebelde
al que nadie es capaz de domar
Nuestros ruegos a nada van a parar,
si lo que a él se le antoja es rehusar.
Amenazas y súplicas nada valdrán.
Aquel hombre persuade; éste otro se calla.
Y es a éste, al que nada dice,
al que quiero y mi corazón prefiere
el amor, el amor...
El amor es como un niño gitano
que jamás supo de nada que sea la ley
¿Que tú no me amas? ¡Yo sí te amo!
Y si yo te amo... ¡Mejor será que del amor te guardes!
El pájaro que prender hubiste creído
batió sus alas y se alejó de ti...
Aunque distante quede tu amor, puedes esperar su regreso
¡Cuando menos lo esperas, a tu lado estará!
Y en torno tuyo, raudo y veloz, volará
Ahora bien, y ahora se va... para retornar
Te figuras tenerlo, pero te esquiva;
crees zafarte y él es tu dueño.
"Quand je vous aimerai?
Ma foi, je ne sais pas,
Peut-être jamais, peut-être demain.
Mais pas aujourd'hui, c'est certain
L'amour est un oiseau rebelle
que nul ne peut apprivoiser,
et c'est bien en vain qu'on l'appelle,
s'il lui convient de refuser.
Rien n'y fait, menace ou prière,
l'un parle bien, l'autre se tait:
Et c'est l'autre que je préfère,
Il n'a rien dit mais il me plaît.
L'amour! L'amour! L'amour! L'amour!
L'amour est enfant de Bohème,
il n'a jamais, jamais connu de loi;
si tu ne m'aimes pas, je t'aime:
si je t'aime, prends garde à toi!
Si tu ne m’aimes pas,
Si tu ne m’aimes pas, je t’aime!
Mais, si je t’aime,
Si je t’aime, prends garde à toi!
Si tu ne m’aimes pas,
Si tu ne m’aimes pas, je t’aime!
Mais, si je t’aime,
Si je t’aime, prends garde à toi!
L'oiseau que tu croyais surprendre
battit de l'aile et s'envola ...
l'amour est loin, tu peux l'attendre;
tu ne l'attends plus, il est là!
Tout autour de toi, vite, vite,
il vient, s'en va, puis il revient ...
tu crois le tenir, il t'évite,
tu crois l'éviter, il te tient.
L'amour! L'amour! L'amour! L'amour!
L'amour est enfant de Bohème,
il n'a jamais, jamais connu de loi;
si tu ne m'aimes pas, je t'aime:
si je t'aime, prends garde à toi!"
"Habanera" Carmen de G. Bizet
El amor es cual pájaro rebelde
al que nadie es capaz de domar
Nuestros ruegos a nada van a parar,
si lo que a él se le antoja es rehusar.
Amenazas y súplicas nada valdrán.
Aquel hombre persuade; éste otro se calla.
Y es a éste, al que nada dice,
al que quiero y mi corazón prefiere
el amor, el amor...
El amor es como un niño gitano
que jamás supo de nada que sea la ley
¿Que tú no me amas? ¡Yo sí te amo!
Y si yo te amo... ¡Mejor será que del amor te guardes!
El pájaro que prender hubiste creído
batió sus alas y se alejó de ti...
Aunque distante quede tu amor, puedes esperar su regreso
¡Cuando menos lo esperas, a tu lado estará!
Y en torno tuyo, raudo y veloz, volará
Ahora bien, y ahora se va... para retornar
Te figuras tenerlo, pero te esquiva;
crees zafarte y él es tu dueño.
"Quand je vous aimerai?
Ma foi, je ne sais pas,
Peut-être jamais, peut-être demain.
Mais pas aujourd'hui, c'est certain
L'amour est un oiseau rebelle
que nul ne peut apprivoiser,
et c'est bien en vain qu'on l'appelle,
s'il lui convient de refuser.
Rien n'y fait, menace ou prière,
l'un parle bien, l'autre se tait:
Et c'est l'autre que je préfère,
Il n'a rien dit mais il me plaît.
L'amour! L'amour! L'amour! L'amour!
L'amour est enfant de Bohème,
il n'a jamais, jamais connu de loi;
si tu ne m'aimes pas, je t'aime:
si je t'aime, prends garde à toi!
Si tu ne m’aimes pas,
Si tu ne m’aimes pas, je t’aime!
Mais, si je t’aime,
Si je t’aime, prends garde à toi!
Si tu ne m’aimes pas,
Si tu ne m’aimes pas, je t’aime!
Mais, si je t’aime,
Si je t’aime, prends garde à toi!
L'oiseau que tu croyais surprendre
battit de l'aile et s'envola ...
l'amour est loin, tu peux l'attendre;
tu ne l'attends plus, il est là!
Tout autour de toi, vite, vite,
il vient, s'en va, puis il revient ...
tu crois le tenir, il t'évite,
tu crois l'éviter, il te tient.
L'amour! L'amour! L'amour! L'amour!
L'amour est enfant de Bohème,
il n'a jamais, jamais connu de loi;
si tu ne m'aimes pas, je t'aime:
si je t'aime, prends garde à toi!"
"Habanera" Carmen de G. Bizet
jueves, diciembre 31, 2009
Los años vividos
Completadas las 365 etapas, este es el momento de tomar aliento y de soslayo, echar la vista atrás del camino recorrido. Como todos los 34 anteriores el mundo giró tan deprisa que me perdí en alguna salida, mis ausencias ocuparon el lugar en los nostálgicos convites a los que fui llamado, y mis palabras volvieron a enredar, un poco más si cabe, la atormentada impostura que me sigue desde hace tiempo.
Este año se escribe con dos nombres y tres rupturas que como torrentes sin cauce convergieron en la brecha que cruza mi corazón, el retrato del silencio en mis incognitas y la condena que elegí llamada soledad, son el balance de lo que el amor deja en mi cuando pasa.
Aún estoy de pie, y las ilusiones con raices presentes sueñan con acariciar el cielo aprendiendo en cada rato, descansando en cada abrazo. Ahi te espero, en el camino, andando sin cuidar las huellas que dejo tras de mi, con la intención de recorrerlas algún día en compañía de los que aprecio, amo y aún cuentan conmigo hasta diez, y brindando por los fantasmas que se quedaron porque así estaba escrito o porque persiuiendo un sueño yo simplemente fui un transeunte de su ayer.
Os quiero y os deseo suertecita, solo recordaros que mañana empezaremos escribiendo un dos seguido de un cero y un uno como comienzo de la serie que parece volver atrás
Este año se escribe con dos nombres y tres rupturas que como torrentes sin cauce convergieron en la brecha que cruza mi corazón, el retrato del silencio en mis incognitas y la condena que elegí llamada soledad, son el balance de lo que el amor deja en mi cuando pasa.
Aún estoy de pie, y las ilusiones con raices presentes sueñan con acariciar el cielo aprendiendo en cada rato, descansando en cada abrazo. Ahi te espero, en el camino, andando sin cuidar las huellas que dejo tras de mi, con la intención de recorrerlas algún día en compañía de los que aprecio, amo y aún cuentan conmigo hasta diez, y brindando por los fantasmas que se quedaron porque así estaba escrito o porque persiuiendo un sueño yo simplemente fui un transeunte de su ayer.
Os quiero y os deseo suertecita, solo recordaros que mañana empezaremos escribiendo un dos seguido de un cero y un uno como comienzo de la serie que parece volver atrás
martes, diciembre 22, 2009
Para la penúltima pagina de tu Moleskine
Porque hay palabras dadas que no tienen fecha de caducidad, y se entierran en las arenas del tiempo para ese momento en el que un falso recuerdo inunde tu memoria trayendo de nuevo mi nombre a tu instante presente, es tiempo de escribir sin barreras, letras desnudas de artificio, lágrimas de sentimiento crudo.
Me juré no sufrir más por amor y por ello abrazé a la soledad como un estado condena escogido y amparado por un exilio plagado de nostalgias, mi corazón está cansado y cada latido que porta un nombre le duele. En medio del zenith del caos apareciste y con tres instantes robados a lo imposible batiste las contraventanas de mi resistencia, tras morir en tu regazo supe que las utopías aplazadas se pagan con las amargas lágrimas de los odios cotidianos que rellenan los espacios que la pasión no completa, del espacio vacio entre nuestras miradas que no se encuentran, de la innegable realidad de las cosas que empieza por la distancia de dos mundos que transcienden los kilómetros y los oceanos.
Con cada susurro me mentía hasta perder la voz, queriendo creer en justo lo contrario de lo que la razón repetía y sólo me rebelaba inutil e infantilmente sellando el "te quiero" en mis labios, como el que le pone puertas al mar...
Tras la tormenta solo queda el silencio y la condena a la hoguera de los recuerdos perdiendose, como si de una maldición se tratara, los momentos en la impostura que torpemente simula que nunca exististe, que se inevnta un epitafio, que acumula razones sin sentido para alimentar el paso que hay del amor al estado opuesto.
Y yo sigo sin valer para este juego, y algún dia si te vuelvo a encontrar todavía me quedará un saludo para ti, y los puntos suspensivos que siempre se continuan con una cerveza en algún rincón con el encanto del reencuentro, una vez más reenganchado a lo imposible transformado en improbable, aunque por ahora no sea...
Lo peor del amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas,
el puré de reproches con sardinas,
las golondrinas muertas en la almohada.
Lo malo del después son los despojos
que embalsaman al humo de los sueños,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole sin dueño.
Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a la hoguera los archivos.
Lo peor del amor es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivos…
Me juré no sufrir más por amor y por ello abrazé a la soledad como un estado condena escogido y amparado por un exilio plagado de nostalgias, mi corazón está cansado y cada latido que porta un nombre le duele. En medio del zenith del caos apareciste y con tres instantes robados a lo imposible batiste las contraventanas de mi resistencia, tras morir en tu regazo supe que las utopías aplazadas se pagan con las amargas lágrimas de los odios cotidianos que rellenan los espacios que la pasión no completa, del espacio vacio entre nuestras miradas que no se encuentran, de la innegable realidad de las cosas que empieza por la distancia de dos mundos que transcienden los kilómetros y los oceanos.
Con cada susurro me mentía hasta perder la voz, queriendo creer en justo lo contrario de lo que la razón repetía y sólo me rebelaba inutil e infantilmente sellando el "te quiero" en mis labios, como el que le pone puertas al mar...
Tras la tormenta solo queda el silencio y la condena a la hoguera de los recuerdos perdiendose, como si de una maldición se tratara, los momentos en la impostura que torpemente simula que nunca exististe, que se inevnta un epitafio, que acumula razones sin sentido para alimentar el paso que hay del amor al estado opuesto.
Y yo sigo sin valer para este juego, y algún dia si te vuelvo a encontrar todavía me quedará un saludo para ti, y los puntos suspensivos que siempre se continuan con una cerveza en algún rincón con el encanto del reencuentro, una vez más reenganchado a lo imposible transformado en improbable, aunque por ahora no sea...
Lo peor del amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas,
el puré de reproches con sardinas,
las golondrinas muertas en la almohada.
Lo malo del después son los despojos
que embalsaman al humo de los sueños,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole sin dueño.
Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a la hoguera los archivos.
Lo peor del amor es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivos…
sábado, diciembre 19, 2009
El que no pudo amar
Desde que don Juan se ha casado es casi imposible encontrarlo fuera de su casa, sobre todo por la noche. Los cabellos ralos y grises, los hombros un poco curvados y también -¿por qué no decirlo?- un catarro obstinado, ya crónico, lo tienen apartado del mundo y de sus pompas. Sin embargo, una noche, a mediados de marzo, vi a don Juan Tenorio hablando en un lugar público con Juan Buttadeo, llamado el Judío Errante.
En medio de la ridícula majestad de una gran cervecería de tipo germánico, bajo la claridad esfumada de una redonda lámpara eléctrica, los dos hombres hablaban, meneando sus grises cabezas, sin mirar a las mujeres de labios rojos y a los jovencitos escuálidos que se hallaban ganduleando y beborroteando en torno de ellas. Las dos legendarias apariciones habían bebido su café y no parecía que se diesen cuenta de que se hallaban en el mundo de los estudiosos del "folclor" y de los profesores de poesía comparada. Vivían y hablaban como ustedes y como yo, y sus palabras me llegaron distintas y comprensibles apenas me acerqué a la mesita de hierro junto a la que se hallaban sentados. Había una silla vacía cerca de ellos y me senté en ella. Los dos viejos no interrumpieron su conversación y me miraron con una fugitiva sonrisa, como si hubiese sido un amigo de la infancia que acabasen de dejar pocos momentos antes.
-No es fácil; no, no es fácil -afirmaba enérgicamente don Juan- dar una explicación de mi historia, y tal vez me moriré antes de que se descubra el secreto de mi vida. He ido algunas veces al teatro donde representaban mis gestas y me he reído mucho más que los otros al ver aquella ingenua parodia que hace de mí un insaciable libertino, amasijo de lujuria y de vanidad, arrastrado finalmente al infierno por la venganza del Comendador y de Dios.
"¡Dulcísima cosa no ser comprendido por esos reyes de la platea! Ni siquiera Molière, quien, sin embargo, era cortesano y comediante, pudo comprender quién era yo. Bajo mi justillo azul marino, bajo mi sombrero de solitaria pluma negra, nadie ha sabido verme. Seducciones, besos, raptos nocturnos, escaleras secretas, citas insidiosas, celadas, mascaradas y banquetes, y el blanco monumento, y la última fiesta, todo eso era exterior, convencional, ficción; los escritores de tragicomedias y poemas han visto todo eso y nada más. Un pintoresco seductor, un caprichoso caballero, un voluble enamorado; eso es lo que soy para todos ésos y para los que los leen. ¡Y ninguno de estos grandes reveladores del corazón humano han descubierto la razón desesperada de mis aventuras, ni siquiera uno ha adivinado que fui libertino contra mi voluntad y voluble contra mi deseo!
"Podría volver a evocar las noches de mi primera adolescencia, cuando antes de dormirme intentaba imaginar y decidir cuál iba a ser mi vida. No ha habido ningún muchacho más apacible y puro que yo. Pensaba en el amor como en una cosa sagrada y en la mujer como en un proemio misterioso que me esperaba en el umbral de la juventud. Y la juventud llegó, y vino la primavera, y temblaron las estrellas y reverdecieron los árboles, y las mujeres se envolvieron en sus bellos vestidos claros. Pero el amor no vino. El amor fue para mí una palabra. No sentí ninguna de aquellas palpitaciones que hacen poner pálidos de repente los rostros de los hombres. No tuve sobresaltos ni estremecimientos a la vista de un querido rostro, al sonido de una voz clara. Mis sentidos se despertaron, pero mi corazón permaneció tranquilo, pausado, como antes. Tenía el deseo del amor, pero no la capacidad de amar. Comprendía que no amaría nunca, que no podría conocer nunca los extravíos y los perfumes de la pasión. Comprendía que podría disfrutar de las mujeres, que podría hacerme amar por ellas, pero que no conseguiría agitar por un solo momento mi corazón o turbar mi alma. No quise creer en los primeros tiempos en esa imposibilidad de amar y busqué todos los caminos para desmentir mis primeras experiencias, ya que creía en la belleza y en la grandeza del amor, y no quería que las mujeres fuesen para mí únicamente un juego y un pasatiempo. Traté, pues, de hacer nacer en mí, por todos los medios, esa pasión de la que me sentía espontáneamente incapaz; probé todos los métodos para que se desarrollara en mí, aunque no fuese más que por una sola vez, la loca llama del amor.
"Pensé que lo conseguiría obrando 'como si' estuviese enamorado, esperando que, a fuerza de repetir ciertas palabras y de realizar ciertos actos, nacería también en mí el sentimiento que los demás expresaban con esos actos y palabras. Por eso fingí perfectamente amar e imité todos los gestos, las sonrisas, las miradas, las palabras, las expresiones que usan los enamorados. Repetí mil, diez mil veces las más tiernas imágenes, las más ardientes confidencias y los más apasionados suspiros de lírica apasionada; besé, acaricié, suspiré, pasé largas horas bajo una ventana; esperé noches enteras envuelto en mi capa, la aparición de una luz conocida; escribí cartas desatinadas, me esforcé en verter lágrimas de emoción y conseguí perfectamente comprometerme a los ojos de todos, jurándome solemnemente prometido a una jovencita que mi comedia amorosa había turbado. Pero todo fue vano. De nada valió mi diligente ficción, estudiada con arreglo a los modelos más perfectos y los libros más célebres. Continuaba siendo incapaz del verdadero y único amor; tenía que reconocer siempre mi radical imposibilidad de amar.
"Entonces comenzó mi vida legendaria, aquella que ha hecho de mí el tipo del inconstante libertino. Hasta aquel tiempo había sido puro de cuerpo y había buscado con toda el alma aquel afecto potente y terrible de que todos los hombres son presa, al menos una vez. Pero ante mi impotencia pasional no tuve valor para resignarme. Quise aún, y por toda la vida, tentar la suerte. Esperaba que, tal vez repentinamente, el amor surgiría a oleadas de mi corazón, más intenso e impetuoso a causa de la larga espera. Creía que hasta aquel momento no había nacido en mí porque no había encontrado todavía la mujer que debía hacer brotar y bullir mi interna fuente de pasión. Y comencé a buscar desesperadamente a esa mujer; recorrí todos los países, todas las ciudades del mundo, toda la Tierra, seduciendo muchachas, atrayendo vírgenes, conquistando viudas y esposas; siempre inquieto, incansable, descontento, no satisfecho; siempre al acecho de esa mujer única, de esa liberadora desconocida que debía existir en alguna parte, que debía encontrar, que debía hacerme conocer el amor inmortal. Y hubo mujeres que huyeron conmigo, y mujeres que lloraron por mí, y mujeres que murieron por mí, y nunca tuve la alegría y la sorpresa de encontrar aquella que debía hacer estremecer mi corazón y confundir mi espíritu. Disfruté los cuerpos de innumerables mujeres, sentí latir sobre mi pecho innumerables corazones de amantes, y, sin embargo, ni por un momento fui capaz de fundir mi alma con la de la que amaba. Me hallaba a su lado con el espíritu frío, insensible, lúcido: interesado únicamente en las formas de sus miembros y en la graciosa curiosidad de sus pequeñas almas ardientes. Las miraba a los ojos -ojos negros, ojos azules, ojos grises, ojos de espasmo y de pasión- y veía en ellos reflejarse mi rostro, y veía brillar la alegría de ellas al sentirme a su lado, y, sin embargo, mis ojos no se velaron ni por un instante, y cuando las había poseído, las dejaba sin remordimientos.
"Se dijo entonces que yo era un vil lujurioso que buscaba el placer del cuerpo y despreciaba el amor, ¡cuando yo iba de mujer en mujer, de aventura en aventura, para buscar precisamente el único amor, y mi volubilidad nacía de la constancia en quererlo encontrar, y mi capricho nacía de la desesperación de no encontrarlo! Creían que yo me divertía, cuando estaba triste por mi vana persecución; dijeron que era cruel, cuando la suerte era cruel conmigo. Buscaba mil mujeres porque no conseguía amar a una sola para siempre, y se imaginaban que yo quería burlarme de todas. No vieron bajo la aparente ligereza del voluble caballero toda la rabiosa tristeza del 'amante no correspondido por el amor'. Muchos corazones de mujeres sufrieron por mi culpa, pero ninguna conoció, ni en las lágrimas ni en los sollozos del abandono, toda la acerba desesperación de mi alma no satisfecha de la mórbida carne ni de las veloces fortunas. Bajo la máscara de mi leyenda se halla la amarga sonrisa del que fue amado demasiado y no consiguió amar".
Calló el viejo seductor en este momento, y el otro viejo comenzó a hablar con voz lejana:
-Lo que has dicho es tal vez verdad y ciertamente terrible. Pero no has dicho más que la causa interna, la prehistoria de tu leyenda, y no has ofrecido ninguna nueva interpretación, no has añadido ningún nuevo sentido. Yo, que hace siglos y siglos recorro el mundo y he aprendido a meditar en la soledad; yo, que he llegado a ser como el errante Edipo, descifrador de enigmas y filósofo trágico, comprendo perfectamente la moraleja que se desprende de tu lamentable historia. Aquello que los hombres han querido condenar y matar en ti es "el amor a la diversidad, el amor al cambio". Ante tu ir de mujer en mujer, ante la continua movilidad de tus gustos y de tus deseos, ellos han levantado la blanca y rígida estatua del Comendador, el verdadero símbolo, diría un lógico, del inmóvil concepto ante la continua variedad de la intuición. ¡Y por eso, oh don Juan, eres mi hermano! También en mí los hombres han expresado su odio y su miedo al cambio.
"Me han condenado a ser un eterno vagabundo, imaginándose que el cambiar continuamente de lugar, ver siempre cosas nuevas, no tener morada fija, un rincón estable del nacimiento a la muerte, constituye la más grande maldición para el alma de un hombre. En cambio, yo he convertido en alegría su condena; me he hecho un alma magnífica, de pasajero, de explorador, de peregrino, de caballero errante, de globetrotter aficionado, y así vivo, en el continuo diverso y en el perpetuo cambio, una vida bastante más rica que la de mis jueces y mis verdugos. Yo y tú, don Juan, somos los héroes de la diversidad y de la mutabilidad, y los esclavos de la casa única y de la mujer única nos han querido escupir con desprecio. Pero nosotros corremos, ¡oh don Juan!, nosotros corremos más de prisa que ellos y ellos irán pronto bajo tierra a incubar su económica felicidad".
Pero don Juan no escuchaba al sentencioso viajero, y apenas éste hubo callado, continuó hablando:
-Bajo la máscara de mi leyenda hay tal vez una sonrisa, una amarga sonrisa, pero dentro de mi corazón no hay más que angustia, siempre renovada por mis desilusiones. Ahora ya soy viejo, y no sabré nunca qué cosa es el amor. La mujer que buscaba no me ha salido al encuentro por ningún camino, y cuando ha llegado la vejez y he tenido necesidad del reposo y de cuidados, no he encontrado más que una pobre criada que haya querido cuidarme.
El Judío Errante iba a sacar alguna consecuencia filosófica de las palabras de don Juan, cuando un hombrecillo muy cumplido, vestido de negro y con un lunar sobre el bigote izquierdo, vino a anunciar que la cervecería se cerraba. Don Juan sacó de su bolsa una moneda de oro, pero el hombrecillo la miró y la rechazó. Era un doblón español de 1662. Juan Buttadeo, más práctico, sacó del bolsillo una moneda de plata, la hizo sonar sobre la mesa y los tres salimos juntos a la plaza desierta, riéndonos estrepitosamente sin razón ninguna.
En medio de la ridícula majestad de una gran cervecería de tipo germánico, bajo la claridad esfumada de una redonda lámpara eléctrica, los dos hombres hablaban, meneando sus grises cabezas, sin mirar a las mujeres de labios rojos y a los jovencitos escuálidos que se hallaban ganduleando y beborroteando en torno de ellas. Las dos legendarias apariciones habían bebido su café y no parecía que se diesen cuenta de que se hallaban en el mundo de los estudiosos del "folclor" y de los profesores de poesía comparada. Vivían y hablaban como ustedes y como yo, y sus palabras me llegaron distintas y comprensibles apenas me acerqué a la mesita de hierro junto a la que se hallaban sentados. Había una silla vacía cerca de ellos y me senté en ella. Los dos viejos no interrumpieron su conversación y me miraron con una fugitiva sonrisa, como si hubiese sido un amigo de la infancia que acabasen de dejar pocos momentos antes.
-No es fácil; no, no es fácil -afirmaba enérgicamente don Juan- dar una explicación de mi historia, y tal vez me moriré antes de que se descubra el secreto de mi vida. He ido algunas veces al teatro donde representaban mis gestas y me he reído mucho más que los otros al ver aquella ingenua parodia que hace de mí un insaciable libertino, amasijo de lujuria y de vanidad, arrastrado finalmente al infierno por la venganza del Comendador y de Dios.
"¡Dulcísima cosa no ser comprendido por esos reyes de la platea! Ni siquiera Molière, quien, sin embargo, era cortesano y comediante, pudo comprender quién era yo. Bajo mi justillo azul marino, bajo mi sombrero de solitaria pluma negra, nadie ha sabido verme. Seducciones, besos, raptos nocturnos, escaleras secretas, citas insidiosas, celadas, mascaradas y banquetes, y el blanco monumento, y la última fiesta, todo eso era exterior, convencional, ficción; los escritores de tragicomedias y poemas han visto todo eso y nada más. Un pintoresco seductor, un caprichoso caballero, un voluble enamorado; eso es lo que soy para todos ésos y para los que los leen. ¡Y ninguno de estos grandes reveladores del corazón humano han descubierto la razón desesperada de mis aventuras, ni siquiera uno ha adivinado que fui libertino contra mi voluntad y voluble contra mi deseo!
"Podría volver a evocar las noches de mi primera adolescencia, cuando antes de dormirme intentaba imaginar y decidir cuál iba a ser mi vida. No ha habido ningún muchacho más apacible y puro que yo. Pensaba en el amor como en una cosa sagrada y en la mujer como en un proemio misterioso que me esperaba en el umbral de la juventud. Y la juventud llegó, y vino la primavera, y temblaron las estrellas y reverdecieron los árboles, y las mujeres se envolvieron en sus bellos vestidos claros. Pero el amor no vino. El amor fue para mí una palabra. No sentí ninguna de aquellas palpitaciones que hacen poner pálidos de repente los rostros de los hombres. No tuve sobresaltos ni estremecimientos a la vista de un querido rostro, al sonido de una voz clara. Mis sentidos se despertaron, pero mi corazón permaneció tranquilo, pausado, como antes. Tenía el deseo del amor, pero no la capacidad de amar. Comprendía que no amaría nunca, que no podría conocer nunca los extravíos y los perfumes de la pasión. Comprendía que podría disfrutar de las mujeres, que podría hacerme amar por ellas, pero que no conseguiría agitar por un solo momento mi corazón o turbar mi alma. No quise creer en los primeros tiempos en esa imposibilidad de amar y busqué todos los caminos para desmentir mis primeras experiencias, ya que creía en la belleza y en la grandeza del amor, y no quería que las mujeres fuesen para mí únicamente un juego y un pasatiempo. Traté, pues, de hacer nacer en mí, por todos los medios, esa pasión de la que me sentía espontáneamente incapaz; probé todos los métodos para que se desarrollara en mí, aunque no fuese más que por una sola vez, la loca llama del amor.
"Pensé que lo conseguiría obrando 'como si' estuviese enamorado, esperando que, a fuerza de repetir ciertas palabras y de realizar ciertos actos, nacería también en mí el sentimiento que los demás expresaban con esos actos y palabras. Por eso fingí perfectamente amar e imité todos los gestos, las sonrisas, las miradas, las palabras, las expresiones que usan los enamorados. Repetí mil, diez mil veces las más tiernas imágenes, las más ardientes confidencias y los más apasionados suspiros de lírica apasionada; besé, acaricié, suspiré, pasé largas horas bajo una ventana; esperé noches enteras envuelto en mi capa, la aparición de una luz conocida; escribí cartas desatinadas, me esforcé en verter lágrimas de emoción y conseguí perfectamente comprometerme a los ojos de todos, jurándome solemnemente prometido a una jovencita que mi comedia amorosa había turbado. Pero todo fue vano. De nada valió mi diligente ficción, estudiada con arreglo a los modelos más perfectos y los libros más célebres. Continuaba siendo incapaz del verdadero y único amor; tenía que reconocer siempre mi radical imposibilidad de amar.
"Entonces comenzó mi vida legendaria, aquella que ha hecho de mí el tipo del inconstante libertino. Hasta aquel tiempo había sido puro de cuerpo y había buscado con toda el alma aquel afecto potente y terrible de que todos los hombres son presa, al menos una vez. Pero ante mi impotencia pasional no tuve valor para resignarme. Quise aún, y por toda la vida, tentar la suerte. Esperaba que, tal vez repentinamente, el amor surgiría a oleadas de mi corazón, más intenso e impetuoso a causa de la larga espera. Creía que hasta aquel momento no había nacido en mí porque no había encontrado todavía la mujer que debía hacer brotar y bullir mi interna fuente de pasión. Y comencé a buscar desesperadamente a esa mujer; recorrí todos los países, todas las ciudades del mundo, toda la Tierra, seduciendo muchachas, atrayendo vírgenes, conquistando viudas y esposas; siempre inquieto, incansable, descontento, no satisfecho; siempre al acecho de esa mujer única, de esa liberadora desconocida que debía existir en alguna parte, que debía encontrar, que debía hacerme conocer el amor inmortal. Y hubo mujeres que huyeron conmigo, y mujeres que lloraron por mí, y mujeres que murieron por mí, y nunca tuve la alegría y la sorpresa de encontrar aquella que debía hacer estremecer mi corazón y confundir mi espíritu. Disfruté los cuerpos de innumerables mujeres, sentí latir sobre mi pecho innumerables corazones de amantes, y, sin embargo, ni por un momento fui capaz de fundir mi alma con la de la que amaba. Me hallaba a su lado con el espíritu frío, insensible, lúcido: interesado únicamente en las formas de sus miembros y en la graciosa curiosidad de sus pequeñas almas ardientes. Las miraba a los ojos -ojos negros, ojos azules, ojos grises, ojos de espasmo y de pasión- y veía en ellos reflejarse mi rostro, y veía brillar la alegría de ellas al sentirme a su lado, y, sin embargo, mis ojos no se velaron ni por un instante, y cuando las había poseído, las dejaba sin remordimientos.
"Se dijo entonces que yo era un vil lujurioso que buscaba el placer del cuerpo y despreciaba el amor, ¡cuando yo iba de mujer en mujer, de aventura en aventura, para buscar precisamente el único amor, y mi volubilidad nacía de la constancia en quererlo encontrar, y mi capricho nacía de la desesperación de no encontrarlo! Creían que yo me divertía, cuando estaba triste por mi vana persecución; dijeron que era cruel, cuando la suerte era cruel conmigo. Buscaba mil mujeres porque no conseguía amar a una sola para siempre, y se imaginaban que yo quería burlarme de todas. No vieron bajo la aparente ligereza del voluble caballero toda la rabiosa tristeza del 'amante no correspondido por el amor'. Muchos corazones de mujeres sufrieron por mi culpa, pero ninguna conoció, ni en las lágrimas ni en los sollozos del abandono, toda la acerba desesperación de mi alma no satisfecha de la mórbida carne ni de las veloces fortunas. Bajo la máscara de mi leyenda se halla la amarga sonrisa del que fue amado demasiado y no consiguió amar".
Calló el viejo seductor en este momento, y el otro viejo comenzó a hablar con voz lejana:
-Lo que has dicho es tal vez verdad y ciertamente terrible. Pero no has dicho más que la causa interna, la prehistoria de tu leyenda, y no has ofrecido ninguna nueva interpretación, no has añadido ningún nuevo sentido. Yo, que hace siglos y siglos recorro el mundo y he aprendido a meditar en la soledad; yo, que he llegado a ser como el errante Edipo, descifrador de enigmas y filósofo trágico, comprendo perfectamente la moraleja que se desprende de tu lamentable historia. Aquello que los hombres han querido condenar y matar en ti es "el amor a la diversidad, el amor al cambio". Ante tu ir de mujer en mujer, ante la continua movilidad de tus gustos y de tus deseos, ellos han levantado la blanca y rígida estatua del Comendador, el verdadero símbolo, diría un lógico, del inmóvil concepto ante la continua variedad de la intuición. ¡Y por eso, oh don Juan, eres mi hermano! También en mí los hombres han expresado su odio y su miedo al cambio.
"Me han condenado a ser un eterno vagabundo, imaginándose que el cambiar continuamente de lugar, ver siempre cosas nuevas, no tener morada fija, un rincón estable del nacimiento a la muerte, constituye la más grande maldición para el alma de un hombre. En cambio, yo he convertido en alegría su condena; me he hecho un alma magnífica, de pasajero, de explorador, de peregrino, de caballero errante, de globetrotter aficionado, y así vivo, en el continuo diverso y en el perpetuo cambio, una vida bastante más rica que la de mis jueces y mis verdugos. Yo y tú, don Juan, somos los héroes de la diversidad y de la mutabilidad, y los esclavos de la casa única y de la mujer única nos han querido escupir con desprecio. Pero nosotros corremos, ¡oh don Juan!, nosotros corremos más de prisa que ellos y ellos irán pronto bajo tierra a incubar su económica felicidad".
Pero don Juan no escuchaba al sentencioso viajero, y apenas éste hubo callado, continuó hablando:
-Bajo la máscara de mi leyenda hay tal vez una sonrisa, una amarga sonrisa, pero dentro de mi corazón no hay más que angustia, siempre renovada por mis desilusiones. Ahora ya soy viejo, y no sabré nunca qué cosa es el amor. La mujer que buscaba no me ha salido al encuentro por ningún camino, y cuando ha llegado la vejez y he tenido necesidad del reposo y de cuidados, no he encontrado más que una pobre criada que haya querido cuidarme.
El Judío Errante iba a sacar alguna consecuencia filosófica de las palabras de don Juan, cuando un hombrecillo muy cumplido, vestido de negro y con un lunar sobre el bigote izquierdo, vino a anunciar que la cervecería se cerraba. Don Juan sacó de su bolsa una moneda de oro, pero el hombrecillo la miró y la rechazó. Era un doblón español de 1662. Juan Buttadeo, más práctico, sacó del bolsillo una moneda de plata, la hizo sonar sobre la mesa y los tres salimos juntos a la plaza desierta, riéndonos estrepitosamente sin razón ninguna.
jueves, octubre 01, 2009
Saudade
Porque no te encuentro en mi y pueblas mi territorio, visitandome en las esquivas miradas que me topo al pasear, saludándome en los alfeizares de las ventanas que reflejan el crepúsculo de ciento y una tardes otoñales; sususrrando enigmas en los oscuros rincones de mi soledad. Te encuentro cuando reniego de ti rasgándo las vestiduras de un capricho que se disfrazó de promesa, de un paraiso que se tornó en cuna de mi destierro, de una quimera que congeló su vuelo al contemplar como la llegada del día convierte sus alas en plomo.
Te pierdo entre mis sábanas cuando lúbricos sueños juegan con mi deseo confundiendo a mi alma con etereos besos del sabor a lo dulce que trae el coincidir con tu boca; el rendirme en tu cuerpo; el morirme dentro.
Te pierdo en cada saludo que pronuncio, en cada oportunidad que tienta a mis ganas marchitas de tanto esperar,en cada día que me convenzo más de mi destino atado al siempre lejos pero tan dolorosamente presente, en cada noche en vela dedicada a armar el puzzle de una la felicidad que nunca es plena, de una agonía que se ahoga bajo la mordaza de lo correcto.
Te extraño aunque no se cuanto porque ya perdí la cuenta vencido por la saudade.
Te pierdo entre mis sábanas cuando lúbricos sueños juegan con mi deseo confundiendo a mi alma con etereos besos del sabor a lo dulce que trae el coincidir con tu boca; el rendirme en tu cuerpo; el morirme dentro.
Te pierdo en cada saludo que pronuncio, en cada oportunidad que tienta a mis ganas marchitas de tanto esperar,en cada día que me convenzo más de mi destino atado al siempre lejos pero tan dolorosamente presente, en cada noche en vela dedicada a armar el puzzle de una la felicidad que nunca es plena, de una agonía que se ahoga bajo la mordaza de lo correcto.
Te extraño aunque no se cuanto porque ya perdí la cuenta vencido por la saudade.
lunes, agosto 17, 2009
Antes, ayer, hace un instante
Antes, ayer, hace un instante, las palabras brotaban del manantial de mi soledad, ahora esa misma soledad fértil en suspiros, derrotas y desalientos se ha tomado un respiro por vacaciones o por prescripción médica, harta de acompañar a quién colecciona rostros siempre de paso, siempre accidentalmente, siempre a la distancia precisa para no implicarse. Como un Pinoccio que abandona a este titiritero de los sentimientos que ahoga su pena en la representación de sus miserias, en el teatrillo ambulante que recorre los barrios del mundo recaudando monedas a cambio de dulces mentiras.
Antes me reconocía en el espejo de una tristeza cargada de razones creadas al efecto, solo ayer me erigía como abogado defensor de mi causa perdida, esgrimiendo magistrales argumentos ante un tribunal que desde el inicio tenía la sentencia firmada por unanimidad. Hace apenas un instante recogía lágrimas en el fondo del mar, coleccionaba lamentos egoístas en medio de una tormenta de silencios, cosechaba nostalgias etiquetadas con latidos que ya no me pertenecían, con entrada de registro en el olvido.
Antes la culpa era suficiente para aliviar durante un par de pasos estos hombros que todo aguantaban y hoy crujen amenazando con romper la leyenda que tantos aclamaron y tan pocos acompañan. Ayer aún compartía distancias en un combate a última sangre con la que más me ha enseñado de mí, de la vida, de los límites de la cordura, de la más honda locura, del peso del respeto y del abismo de su ausencia, de lo que de verdad importa a fuerza de abrazar atillos de espinos envenenados con lo insignificante. Hace un instante volvía a despedirme de la promesa de un mañana envuelta en tus labios y ahora desconozco que viene tras este segundo que ahora consumo excepto que sigo en pie y continuo soñando.
Antes me reconocía en el espejo de una tristeza cargada de razones creadas al efecto, solo ayer me erigía como abogado defensor de mi causa perdida, esgrimiendo magistrales argumentos ante un tribunal que desde el inicio tenía la sentencia firmada por unanimidad. Hace apenas un instante recogía lágrimas en el fondo del mar, coleccionaba lamentos egoístas en medio de una tormenta de silencios, cosechaba nostalgias etiquetadas con latidos que ya no me pertenecían, con entrada de registro en el olvido.
Antes la culpa era suficiente para aliviar durante un par de pasos estos hombros que todo aguantaban y hoy crujen amenazando con romper la leyenda que tantos aclamaron y tan pocos acompañan. Ayer aún compartía distancias en un combate a última sangre con la que más me ha enseñado de mí, de la vida, de los límites de la cordura, de la más honda locura, del peso del respeto y del abismo de su ausencia, de lo que de verdad importa a fuerza de abrazar atillos de espinos envenenados con lo insignificante. Hace un instante volvía a despedirme de la promesa de un mañana envuelta en tus labios y ahora desconozco que viene tras este segundo que ahora consumo excepto que sigo en pie y continuo soñando.
sábado, junio 27, 2009
Mis eternas "sería"
Los segundos de un enfermo de amor, que presenta los sintomas de amar el amor, de encontrar en los pequeños detalles de sus princesas cotidianas un motivo para entregar el usufructo de los errantes latidos de un corazón vencido. Es en ellas en las que reside mi esperanza, en los besos que no di, en las caricias que no entregué,en las noches que simplemente pasé a su vera pero sin ellas. En este instante sólo siento su ausencia hueca como el hambre y reescribo historias con tinta que se desdibuja en cada trazo, su recuerdo no se pierde, se engalana en los versos sueltos que interpreto, en los silencios que pululan en mi cabeza envenenando sueños, robándome la felicidad, condenándome a vivir un perpetuo "sería" condicional como mi destino, criptico como mi ahora, denso como mi pasado.
sábado, mayo 30, 2009
Don Mario
Murió Benedetti y yo estaba en Madrid, a punto de volar de nuevo hacia mi exilio voluntario, hacia el destino que interpreté en su palabras, torciendo eso si sus renglones a la imagen de una isla con volcán. Murió el maestro que tradujo mi inquietud en poesia que sirviera de guia a un corazón en vela, en relatos que daban respuesta a una soledad que era doble hasta que empecé a compartirla con sus letras. Murió el cordón umbilical que me presentó al más bello de los platónicos, a la esencia de quien siempre estará tan lejos y a la vez tan dentro, dejándome como legado la esperanza de su compañía el relleno a medida de su ausencia. Murió un amante de la libertad del hombre como reivindicación de su condición humana y puramente individual. Murió pero no demasiado, siguiendo la senda de lo predicado esperó lo suficiente para añorar a su querida Luz, y se fue, sin ruido dejando un hastaluego prendado en nuestra penumbra.
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