martes, septiembre 30, 2008
lunes, septiembre 22, 2008
Diario de pocos dias 7
Todo comenzó con mi confesión abierta de uno esos pecados ficticios señalados por la conciencia tardía que no quiere reconocer que todo ha terminado. La mañana impregnada de aromas prohibidos hizo que, entre bostezos, vertiese lo poco que de virtud quedaba en mi.A la dudosa lírica de esas letras respondió mi porteñita del alma, y desde entonces empapelé el muro de mis sueños con su sonrisa, apellidé un cuarto del firmamento con las letras de su nombre, y completé mi corazón, siempre doliente, siempre a medio llenar, con un carro de esperanzas amarradas con la promesa de un encuentro.
Fueron pasando los años, entre desencuentros en la distancia donde por no ponerse de acuerdo los astros, no nos concedían ni pisar el mismo hemisferio, vendiendo anticipos de lo que el sol nos deparaba cada dia, desde mi mañana a su madrugada, desde mi otoño a su primavera. Muchos cuerpos pasaron en el discurrir de los años, muchos amores cotidianos con sus respectivos adioses, baches de ausencias prolongadas y de oscuros silencios, donde siempre quedaba prendido un lucerito sin vela alumbrando un puente de París. Sin embargo, siempre estabamos ahí, mudando de piel, de vida, de pais...Perfectamente irreconocibles para el mundo que alguna vez nos conoció, inconfundibles para el otro aún en el extremo opuesto de ese mundo.
Así ha sido, alimentandonos con el recetario del Dr. Sabina, encontrandonos en las tardes plomizas, seduciendonos en los versos sin rima que surgen de todas y cada una de nuestras conversaciones. Cultivando punzadas en el corazón y parando el tiempo con "te quieros" espontaneos y la promesa de unos labios.
Últimamente coincidimos en medio del caos de nuestras vidas, golpeados por las circunstancias, obligados en cada instante que nos debíamos, y la sensación dejó un enorme espacio en blanco que alguna vez rellenaremos y ante el que solo me queda constatar la certeza de que no cabía en 24h nuestro encuentro...
Fueron pasando los años, entre desencuentros en la distancia donde por no ponerse de acuerdo los astros, no nos concedían ni pisar el mismo hemisferio, vendiendo anticipos de lo que el sol nos deparaba cada dia, desde mi mañana a su madrugada, desde mi otoño a su primavera. Muchos cuerpos pasaron en el discurrir de los años, muchos amores cotidianos con sus respectivos adioses, baches de ausencias prolongadas y de oscuros silencios, donde siempre quedaba prendido un lucerito sin vela alumbrando un puente de París. Sin embargo, siempre estabamos ahí, mudando de piel, de vida, de pais...Perfectamente irreconocibles para el mundo que alguna vez nos conoció, inconfundibles para el otro aún en el extremo opuesto de ese mundo.
Así ha sido, alimentandonos con el recetario del Dr. Sabina, encontrandonos en las tardes plomizas, seduciendonos en los versos sin rima que surgen de todas y cada una de nuestras conversaciones. Cultivando punzadas en el corazón y parando el tiempo con "te quieros" espontaneos y la promesa de unos labios.
Últimamente coincidimos en medio del caos de nuestras vidas, golpeados por las circunstancias, obligados en cada instante que nos debíamos, y la sensación dejó un enorme espacio en blanco que alguna vez rellenaremos y ante el que solo me queda constatar la certeza de que no cabía en 24h nuestro encuentro...
lunes, septiembre 15, 2008
Quizás mañana...
I've been down and
I'm wondering why
These little black clouds
Keep walking around
With me
With me
It wastes time
And I'd rather be high
Think I'll walk me outside
And buy a rainbow smile
But be free
They're all free
So maybe tomorrow
I'll find my way home
So maybe tomorrow
I'll find my way home
I'm wondering why
These little black clouds
Keep walking around
With me
With me
It wastes time
And I'd rather be high
Think I'll walk me outside
And buy a rainbow smile
But be free
They're all free
So maybe tomorrow
I'll find my way home
So maybe tomorrow
I'll find my way home
martes, septiembre 09, 2008
El sitio de mi recreo
Volver pisando mis huellas del ayer regresando las memorias impregnadas en cada piedra, en cada sombra. Todo sigue igual que ayer aunque todo parece distinto. La esencia de los que vivimos nuestras aventuras entre sus rincones resuena como el eco lejano que eleva el viento, del resto solo se puede decir que está más bonito, más limpio, más ordenado, más vacio... No es la primera vez que la nostalgia, tanto tiempo alimentada por mis anhelos, se ve flajelada por la realidad y su moraleja del carpe diem, y es que todo es producto del instante, las risas, los besos, la ilusión del amor sugerido, todo lo bueno pasa mientras no eres consciente de su levedad, para después darle sentido y evaluación a las incontables fechas que arrancas del calendario.
Es ahora cuando extrañas la libertad de aquellos momentos, cuando la amistad latía como nuestro credo personal, cuando la inocencia nos dejaba sorprendernos, cuando soñar y sus frutos no sabían a utopía. Sin embargo sonrio cuando destapo el frasco de los recuerdos y respiro la fragancia de todos esas sensaciones, disfrutando por el mero hecho de haberlas vivido.
Astudillo, agosto de 2008
Es ahora cuando extrañas la libertad de aquellos momentos, cuando la amistad latía como nuestro credo personal, cuando la inocencia nos dejaba sorprendernos, cuando soñar y sus frutos no sabían a utopía. Sin embargo sonrio cuando destapo el frasco de los recuerdos y respiro la fragancia de todos esas sensaciones, disfrutando por el mero hecho de haberlas vivido.
Astudillo, agosto de 2008
jueves, septiembre 04, 2008
A picture of my life
A veces las sensaciones reescriben la letra de una canción y traspasan nuestro significado a sus acordes, reproduciendo momentos soñados y memorias calladas, al compás de su melodía, al amparo de una estrofa intercalada y aislada por nuestra necesidad.
jueves, agosto 07, 2008
Diario de pocos días 6
Me resula tan dificil escribir de ti, como sencillo recordarte en cada instante en que mi alma se abandona a la nostalgia. Siempre has sido, durante casi más tiempo que el que llevo recorriendo este mundo y está en mi deseo que así siga siendo, a pesar de los pesares, a pesar de nosotros, de la distancia de nuestros compañeros de alcoba y de nuestros amores cotidianos.
Viniste a mi de la forma más corriente y a la vez más ruidosa, rompiendo con tu mirada la noche, desmontando las conquistas del verano, desgranando la verdad entre las lisonjas y desnudando lo que se escondía tras la máscara canalla. La tinta fraguó la historia, y las ausencias, reforzadas en la distancia, quisieron que eso que nunca acertamos a definir, cristalizara en algo, tan real que avergüenza a los que nos contemplan, tan difícil como ha sido nuestro encuentro.
Y así seguimos recordando coincidencias, roces, miradas furtivas, besos robados a nuestros respectivos, jadeos adolescentes desde la madurez y la eterna sensación de que en los momentos más tristes siempre hay una última instancia a la que apelar y cuyo veredicto siempre será el puedes contar conmigo incondicionalmente cuando necesites un te quiero sin letra pequeña ni ambajes en medio de la oscuridad.
Viniste a mi de la forma más corriente y a la vez más ruidosa, rompiendo con tu mirada la noche, desmontando las conquistas del verano, desgranando la verdad entre las lisonjas y desnudando lo que se escondía tras la máscara canalla. La tinta fraguó la historia, y las ausencias, reforzadas en la distancia, quisieron que eso que nunca acertamos a definir, cristalizara en algo, tan real que avergüenza a los que nos contemplan, tan difícil como ha sido nuestro encuentro.
Y así seguimos recordando coincidencias, roces, miradas furtivas, besos robados a nuestros respectivos, jadeos adolescentes desde la madurez y la eterna sensación de que en los momentos más tristes siempre hay una última instancia a la que apelar y cuyo veredicto siempre será el puedes contar conmigo incondicionalmente cuando necesites un te quiero sin letra pequeña ni ambajes en medio de la oscuridad.
miércoles, agosto 06, 2008
Instantes
¿Qué es lo importante en este paseo único, exclusivo, frágil, irrepetible...finito, que es nuestra vida?
viernes, julio 25, 2008
Diario de pocos dias 5
Sus pasos se confundieron con los mios en medio de ese caos que todo lo mezcla, que todo lo sume, que todo lo asemeja. Caminantes que se encuentran en el callejón del corazón hambriento de latir dos diástoles más allá del circuito cotidiano, con la única intención, si es que hay alguna, de que todo parezca un accidente.
De aquel recorrido por el parque recuerdo su perfil, el lamento quedo y dulce de su voz más profunda, el ruido de escaparates que se resquebrajan, el susurro de disfraces que se deslizan hasta el suelo dejando al descubierto carne, hueso y secretos amordazados. También el inmenso placer de encontrar el oasis de los raros que jugamos a ser normales, de beber de la fuente de las tiernas verdades infantiles, de las preferencias inconfesables, de las debilidades hechas virtudes, de los pecados compartidos que por ello adquieren el barniz de travesura y sustituyen el "mortal" por el más humano "carnal".
Así crecimos en instantes, robándole minutos a nuestra perpetua labor de vigilantes de lo nuestro, de guardianes de mi hermano, de referentes de un ideal roto. Y mi corazón dicto discursos en su lenguaje oculto, y el suyo respondió sin dilación e introdujo palabras de doble filo entre nuestras ausencias físicas. Todo era breve, fútil y delicado, precioso como todo lo extraordinario y frágil como todo sueño que se precie. Cada segundo era una amenaza para la existencia del siguiente y eso empujaba mis ganas a devorar la fruta prohibida con ansiedad solo controlada en apariencia, mientras bajo las plantas de mis pies ardía el infierno de los amantes funcionando a pleno rendimiento.
Entre poesía, estrofas y canciones perdidas dibujamos un sendero, para mi y supongo que para los que necesariamente nunca estarían compartiendo nuestra mesa, en extremo peligroso. EL mundo mientras se seguía derrumbando, como siempre, a mi alrededor, con la única diferencia de esos momentos compartidos donde el derribo no era más que el complemento circunstancial. Nunca resultó perfecto, ni siquiera considero que lo pretendiésemos, pero si fue demasiado importante como para reconocermelo, bello, espontáneo, necesario, inconcluso... Un buen día la conciencia tocó toque de queda, algo dolía en una de las partes contratantes y casi de mutuo acuerdo enterramos el Grial con su reflejo, a un par de metros bajo tierra, dejando la promesa de unas letras que sirvieran de testimonio a lo vivido, aunque las teclas suenen a prólogo y el deseo lo apellide sinopsis.
Quizás eramos tan iguales que era preceptivo ser distintos o quizás fuéramos tan diferentes que juntos nos parecíamos.
De aquel recorrido por el parque recuerdo su perfil, el lamento quedo y dulce de su voz más profunda, el ruido de escaparates que se resquebrajan, el susurro de disfraces que se deslizan hasta el suelo dejando al descubierto carne, hueso y secretos amordazados. También el inmenso placer de encontrar el oasis de los raros que jugamos a ser normales, de beber de la fuente de las tiernas verdades infantiles, de las preferencias inconfesables, de las debilidades hechas virtudes, de los pecados compartidos que por ello adquieren el barniz de travesura y sustituyen el "mortal" por el más humano "carnal".
Así crecimos en instantes, robándole minutos a nuestra perpetua labor de vigilantes de lo nuestro, de guardianes de mi hermano, de referentes de un ideal roto. Y mi corazón dicto discursos en su lenguaje oculto, y el suyo respondió sin dilación e introdujo palabras de doble filo entre nuestras ausencias físicas. Todo era breve, fútil y delicado, precioso como todo lo extraordinario y frágil como todo sueño que se precie. Cada segundo era una amenaza para la existencia del siguiente y eso empujaba mis ganas a devorar la fruta prohibida con ansiedad solo controlada en apariencia, mientras bajo las plantas de mis pies ardía el infierno de los amantes funcionando a pleno rendimiento.
Entre poesía, estrofas y canciones perdidas dibujamos un sendero, para mi y supongo que para los que necesariamente nunca estarían compartiendo nuestra mesa, en extremo peligroso. EL mundo mientras se seguía derrumbando, como siempre, a mi alrededor, con la única diferencia de esos momentos compartidos donde el derribo no era más que el complemento circunstancial. Nunca resultó perfecto, ni siquiera considero que lo pretendiésemos, pero si fue demasiado importante como para reconocermelo, bello, espontáneo, necesario, inconcluso... Un buen día la conciencia tocó toque de queda, algo dolía en una de las partes contratantes y casi de mutuo acuerdo enterramos el Grial con su reflejo, a un par de metros bajo tierra, dejando la promesa de unas letras que sirvieran de testimonio a lo vivido, aunque las teclas suenen a prólogo y el deseo lo apellide sinopsis.
Quizás eramos tan iguales que era preceptivo ser distintos o quizás fuéramos tan diferentes que juntos nos parecíamos.
martes, julio 08, 2008
Diario de pocos dias 4
Y ella se acercaba a la cama con su camiseta de algodón gris tres tallas superior, salía de la ducha, y su cuerpo perfumaba la habitación con aroma de azahar, llenando todos los rincones de mis sentidos de la magia de su recuerdo inmediato, cubriendo el presente con su yo, negandole la existencia a cualquier sensación que no emanase de su cuerpo. "Calling you" sonaba y adormecía el deseo con cada verso, conduciendolo a tierras lejanas, donde siempre que mi mirada buscaba en el asiento del copiloto, encontraba el fantasma de aquella que culminaría el final del camino. Me dio por sonreir imaginando los clichés que estaba recorriendo con cada segundo, y el enorme placer que producía saberte protagonista accidental de las evocaciones que soñaste cada vez que repasabas la colección mas "pastel" de titulos cinematográficos.
Se sentó a la orilla de la cama, y perdió la mirada en algún punto del infinito, mientras cumplía con el protocolo de desenredar su cabello aún empapado. Solo podía contemplarla, y mi admiración por cada gesto crecía en cada trayecto que el peine dibujaba en aquel oceano azabache. Cada instante superaba al momento anterior y mi corazón cada vez latía mas lento y pesado, como si quisiera detener el tiempo encerrandome en ese preciso segundo en el que todo formaba parte de lo más parecido a "perfecto" que alcanzaba recordar.
Mi mirada empezó a jugar con todos y cada uno de los rincones que escodían los plieges de su ropa, intentando descubrir que secreto albergaban, tentando a sus pupilas para generar esa sonrisa complice que sirve de preludio para ese primer beso que todo lo enciende.
Suavemente las gotas de su cabello fueron trazando un sendero en las sabanas revueltas hasta encontrarse con mi pecho, y de repente su calor húmedo contamino con dulzura mi espacio, mis poros bebieron de su torrente, mi alma se colmó con su presencia, el instante se grabó a fuego en el corolario de mis dias.
Se sentó a la orilla de la cama, y perdió la mirada en algún punto del infinito, mientras cumplía con el protocolo de desenredar su cabello aún empapado. Solo podía contemplarla, y mi admiración por cada gesto crecía en cada trayecto que el peine dibujaba en aquel oceano azabache. Cada instante superaba al momento anterior y mi corazón cada vez latía mas lento y pesado, como si quisiera detener el tiempo encerrandome en ese preciso segundo en el que todo formaba parte de lo más parecido a "perfecto" que alcanzaba recordar.
Mi mirada empezó a jugar con todos y cada uno de los rincones que escodían los plieges de su ropa, intentando descubrir que secreto albergaban, tentando a sus pupilas para generar esa sonrisa complice que sirve de preludio para ese primer beso que todo lo enciende.
Suavemente las gotas de su cabello fueron trazando un sendero en las sabanas revueltas hasta encontrarse con mi pecho, y de repente su calor húmedo contamino con dulzura mi espacio, mis poros bebieron de su torrente, mi alma se colmó con su presencia, el instante se grabó a fuego en el corolario de mis dias.
lunes, junio 30, 2008
Diario de pocos dias 3
"Algunas veces vivo
y otras veces
la vida se me va con lo que escribo;
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo
que te arañe el corazón;
luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella…, al mar de tu incomprensión..."
Joaquín Sabina - "Que se llama soledad"
A veces hay capitulos que se esfuman de las páginas de tu historia con previo aviso y varios acuses de recibo, es el tiempo el que realmente les da el valor que poseían y que entonces no supimos ver, es el enorme hueco que media entre las dos orillas de nuestra memoria(su recuerdo y la ausencia)lo que marca en ocasiones esos aprendizajes que con sangre entran y que son los primeros pasos hacia lo que se denomina madurez.
Muchos recuerdo, pero pocos hicieron tanta mella como uno que tuvo lugar en la esquina de Quevedo, donde ella cerró el ciclo del más bello de los platónicos, exprimió el castellano para hacerme entender como suena el dolor, cual es el verdadero rostro de la decepción. Multitudes han pasado por mi en este tiempo pero aún resuena el eco de mi incapacidad, la estupidez de mi soerbia, el rasgón de su lamento. Aún queman sus palabras en mi conciencia y todavía hoy le sigo debiendo un beso, aunque muchas madrugadas siga colgandome furtivo de sus labios.
Fue un profundo adiós de los de libro, que quise vestir de hastaluego, un error que seguiré persiguiendo en mi presente, ahora que ya los días son más cortos, y la memoria se empieza a anclar en atardeceres pasados.
y otras veces
la vida se me va con lo que escribo;
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo
que te arañe el corazón;
luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella…, al mar de tu incomprensión..."
Joaquín Sabina - "Que se llama soledad"
A veces hay capitulos que se esfuman de las páginas de tu historia con previo aviso y varios acuses de recibo, es el tiempo el que realmente les da el valor que poseían y que entonces no supimos ver, es el enorme hueco que media entre las dos orillas de nuestra memoria(su recuerdo y la ausencia)lo que marca en ocasiones esos aprendizajes que con sangre entran y que son los primeros pasos hacia lo que se denomina madurez.
Muchos recuerdo, pero pocos hicieron tanta mella como uno que tuvo lugar en la esquina de Quevedo, donde ella cerró el ciclo del más bello de los platónicos, exprimió el castellano para hacerme entender como suena el dolor, cual es el verdadero rostro de la decepción. Multitudes han pasado por mi en este tiempo pero aún resuena el eco de mi incapacidad, la estupidez de mi soerbia, el rasgón de su lamento. Aún queman sus palabras en mi conciencia y todavía hoy le sigo debiendo un beso, aunque muchas madrugadas siga colgandome furtivo de sus labios.
Fue un profundo adiós de los de libro, que quise vestir de hastaluego, un error que seguiré persiguiendo en mi presente, ahora que ya los días son más cortos, y la memoria se empieza a anclar en atardeceres pasados.
viernes, junio 20, 2008
Diario de pocos dias 2
Y si por un instante se cayeran las mentiras veniales que llenan nuestra boca y anteceden a nuestro yo; si las máscaras que conforman el complejo puzzle de nuestra identidad en las pupilas de otros, en los reflejos de los espejos de los que huimos, se tornasen transparentes como el agua del manantial dejando ver-nos a la luz de esa mirada que tanto tememos, que tanto protegemos, a la que tanto engañamos.
viernes, junio 13, 2008
Diario de pocos dias 1
Resulta difícil, en los días que corren encontrar un instante en el que parar, robarle tiempo al minutero, apearse del tren del estrés que conduce a esta sociedad a ritmo de descarrilamiento y recapacitar sobre lo que somos, sobre como llegamos a este punto que hoy se encuentra justo en el medio de ninguna parte, y más difícil aun es verterlo todo en un folio en blanco, o como es mi caso en un pedazo de papel color hueso. Nunca me planteé, de crio, el trasladar mi día a día a una posteridad casi anónima, pero que resultase, en definitiva posteridad. Tenía demasiadas cosas que hacer, juegos que inventar, partidos de recreo que ganar, niñas que rescatar del banco donde por obra y gracia de unas reglas más viejas que nosotros, esperaban presas celosamente guardadas por un tal Oscar, que si bien por gordo no era el más rápido de la clase, si ponía un empeño especial en obstaculizar cualquier intento de acercarse al excitante “premio”. Escribir, no entraba dentro de los planes de un niño, que como muchos se sentía eterno. Para el que alcanzar el final de un día no resultaba gran cosa, contemplado desde la certeza de que una vez cerrase los ojos, una biblioteca de sueños le llevaría al comienzo de un día nuevo, incluso, en alguna de estas mañanas de un tardío diciembre, en las que el día empieza a crecer pero aún le cuesta no quedarse remoloneando entre las sábanas una hora más. Mañanas en las que, como en esta, todo parece tranquilo a la tenue luz cetrina de las farolas, iluminando los pasos ralentizados de los que se apresuran a cumplir con el reloj como cada día, o las legañas congeladas de los niños que de mala gana acuden a despedir con un “hasta luego”, por mas que les pese a sus padres, las aulas. Y es que de niño, no entra dentro del programa educativo la materia dedicada a valorar la vida, o quizás, y sin echar balones fuera, dispongamos de un resorte para rechazar cualquier tipo de límite, una especie de prerrogativa durante la cual se te permite ser feliz jugando con los ojos vendados a acertarle con un palo a la gran piñata de las oportunidades que se balancea sobre nosotros.
Hablo de infancia, de niñez, intentando de alguna forma parapetarme tras las trinchera de lo que queda lejano, de lo que siempre se asocia con tiempos mejores. Buscando en ese periodo de tiempo reservado a la inopia una playa tras el naufragio.
Juventud, vida, libertad, rebelión, inconformismo, amor...palabras que pronuncié tantas veces que las vacié de contenido. Dialéctica, verbo, inteligencia, dones que nunca aproveché confiando, quizás, en que todo saldría adelante, que todo podía salvarse, me tenía a mi, y era suficiente. Lo único es que me olvidé de que mi “yo” reclamaba atención, cuidados, dedicación para poder seguir adelante, para sanar a ese mundo que, enfermo de muerte, llevaba agonizando sin terminar de morir casi desde que existe historia. Me olvidé de mi y en sustitución me cambié por las miradas críticas de la sociedad que tan ferozmente combatía, por los abrazos que me regalaban, los besos que robé, y las alabanzas que me mintieron. Ahora, sombra de lo que siempre se quedó en condicional, en el eterno “ pudo ser”, encuentro las palabras, el tiempo y las ganas de escribir mi día, en un intento de buscar en esta auto inmolación una redención, o simplemente una oportunidad, una más.
Madrid, Paseo del Prado, 12 de mayo de 2008
Hablo de infancia, de niñez, intentando de alguna forma parapetarme tras las trinchera de lo que queda lejano, de lo que siempre se asocia con tiempos mejores. Buscando en ese periodo de tiempo reservado a la inopia una playa tras el naufragio.
Juventud, vida, libertad, rebelión, inconformismo, amor...palabras que pronuncié tantas veces que las vacié de contenido. Dialéctica, verbo, inteligencia, dones que nunca aproveché confiando, quizás, en que todo saldría adelante, que todo podía salvarse, me tenía a mi, y era suficiente. Lo único es que me olvidé de que mi “yo” reclamaba atención, cuidados, dedicación para poder seguir adelante, para sanar a ese mundo que, enfermo de muerte, llevaba agonizando sin terminar de morir casi desde que existe historia. Me olvidé de mi y en sustitución me cambié por las miradas críticas de la sociedad que tan ferozmente combatía, por los abrazos que me regalaban, los besos que robé, y las alabanzas que me mintieron. Ahora, sombra de lo que siempre se quedó en condicional, en el eterno “ pudo ser”, encuentro las palabras, el tiempo y las ganas de escribir mi día, en un intento de buscar en esta auto inmolación una redención, o simplemente una oportunidad, una más.
Madrid, Paseo del Prado, 12 de mayo de 2008
jueves, mayo 29, 2008
Breve taxonomía del adiós
Tendemos a recordar a las personas que han pasado por nuestros labios en virtud de lo que fue, o al menos eso suele ser en la mayoría de los casos. Esta sensación suele ser especialmente intensa cuando la soledad congela el lecho o cuando la compañera repite unos pasos de baile, ya de sobra conocidos, ya tristemente aprendidos. El caso es que ,en ocasiones, nos da por mirar atrás y analizar con perspectiva esa fuente de suspiros, o esos agujeros negros en la memoria de nuestra alma, y nos encontramos que el origen de la sonrisa tonta, o del velo que nubla nuestra mirada suele ser algo tan efímero como el último adiós.
La memoria la copa lo vivido, los instantes que dejan su impronta en las diferentes capas de nuestro corazón, la cálida humedad de su sexo que fue bálsamo de todas las pasiones encendidas y refugio de muchas noches en vela, la presión de su cuerpo contra las paredes de espacio compartido y la frontera invisible que delimitaba el más alla del nosotros...Sin embargo, siempre queda un espacio en blanco, una niebla que salta directamente hasta el eterno minuto sin ella; a las conversaciones automáticas; a la aguja que ensarta certeramente nuestra entraña. Lo que media entre un campo y otro es ese adiós y la forma que adopta. Bien es cierto que los finales son siempre y simplemente eso, finales, cierres de ciclo, tapas que se cierran o cualquier eufemismo que se quiera emplear en el diagnóstico, pero lo curioso es que, sorprendentemente, la forma, aqui, importa.
A lo largo de mi vida he probado algún que otro final, quizás he sido el peor de los amantes, el más cobarde de los dos o el más tonto, pero ostento el dudoso gusto de haber sido dejado en muuuuchas más ocasiones de las que yo lo he hecho, y viendo las cosas ahora, con mis treinta y tres años de furia me invita a reflexionar sobre el bouquet del abandono.
Como dice aquel "sin ánimo de ser exhaustivos" realizar una taxonomía de las rupturas es dificil,uno se pierde en los inevitables matices, con lo que como antes dije emplearé el sentido del gusto para clasificarlas de alguna forma. Así tendríamos dulces, ácidas, saladas y amargas.
Comenzando por las dulces, serían aquellas tan raras de encontrar en las que ambos simulan estar de acuerdo y resulta creible durante y después; aquellas en las que la amistad, el respeto; la admiración por la otra persona y el reconocimiento interno de que más allá de la certeza de que no te quiere, en el sentido biblico del término, es tan importante en tu existencia y tan difícil de encontrar algo similar que te prohibes perder esa presencia. Son las menos, duelen mucho o quizás nada(igual es cierto que dos se desenamoran al unísono), y precisan de un periodo de distancia, corta o media, para evitar confusiones. En un enorme porcentaje de los casos, pasado el tiempo alguien falla y extraña...
Las ácidas serían fruto de infidelidades. Poco se puede añadir, quizás que todo se invierte en tu interior, la fortaleza es debilidad, la seguridad es miedo, la certeza-mentira, la vida-muerte...
Las saladas serían las que son el colofón de un sinfin de heridas inflingidas por ambas partes, donde hace tiempo se perdió el manual de reglas y casi todo vale. Son el murmullo incisivo y constante a base de la lectura monotónica del corolario de reproches; del triunfo del error sobre la virtud; la losa del hartazgo vendida en paquetes de a tonelada diaria; La violencia verbal como ventana abierta de lo más oscuro de nosotros mismos; la perdida mas absoluta del horizonte del respeto hacia otra persona envuelta en el mantón del "porque te quiero". Largas; agónicas; prueba de resistencia que se lleva a cabo por no reconocer, en medio de la ceguera de los que se odian, que la única solución es el "hasta nunca" y el "ojala esto no hubiera pasado". Frecuentes, terribles y el mayor veneno del corazón.
Las amargas serían las que no obtienen respuesta a la más sencilla y la vez más compleja de las preguntas: ¿por qué?. Son sinónimo de soledad al instante, son desgarro del alma durante cada eterno segundo que te precipita al abismo de la desesperanza. Resultan ser el mayor de los castigos ya que te empujan a un olvido forzoso y forzado, repleto de dudas y de incógnitas a las que te empeñas en poner finales para poder archivarlas de alguna forma, contradiciendo la anterior,contraviniendo tu espíritu que aún ama. Nadas entre los extremos ahogándote en todo el océano intermedio, a pie entre la idealización de tu mayor espina y el odio prescrito para estos casos por todos los que te ven morir un poco más. Las incognitas que se dejan en el alma son a veces la puerta hacia la locura, y de todas las despedidas ha sido para mi la peor ya que uno de los dos decide un buen día y sin preaviso que no te mereces ni la mirada del adiós, simplemente porque le resulta más cómodo así.
La memoria la copa lo vivido, los instantes que dejan su impronta en las diferentes capas de nuestro corazón, la cálida humedad de su sexo que fue bálsamo de todas las pasiones encendidas y refugio de muchas noches en vela, la presión de su cuerpo contra las paredes de espacio compartido y la frontera invisible que delimitaba el más alla del nosotros...Sin embargo, siempre queda un espacio en blanco, una niebla que salta directamente hasta el eterno minuto sin ella; a las conversaciones automáticas; a la aguja que ensarta certeramente nuestra entraña. Lo que media entre un campo y otro es ese adiós y la forma que adopta. Bien es cierto que los finales son siempre y simplemente eso, finales, cierres de ciclo, tapas que se cierran o cualquier eufemismo que se quiera emplear en el diagnóstico, pero lo curioso es que, sorprendentemente, la forma, aqui, importa.
A lo largo de mi vida he probado algún que otro final, quizás he sido el peor de los amantes, el más cobarde de los dos o el más tonto, pero ostento el dudoso gusto de haber sido dejado en muuuuchas más ocasiones de las que yo lo he hecho, y viendo las cosas ahora, con mis treinta y tres años de furia me invita a reflexionar sobre el bouquet del abandono.
Como dice aquel "sin ánimo de ser exhaustivos" realizar una taxonomía de las rupturas es dificil,uno se pierde en los inevitables matices, con lo que como antes dije emplearé el sentido del gusto para clasificarlas de alguna forma. Así tendríamos dulces, ácidas, saladas y amargas.
Comenzando por las dulces, serían aquellas tan raras de encontrar en las que ambos simulan estar de acuerdo y resulta creible durante y después; aquellas en las que la amistad, el respeto; la admiración por la otra persona y el reconocimiento interno de que más allá de la certeza de que no te quiere, en el sentido biblico del término, es tan importante en tu existencia y tan difícil de encontrar algo similar que te prohibes perder esa presencia. Son las menos, duelen mucho o quizás nada(igual es cierto que dos se desenamoran al unísono), y precisan de un periodo de distancia, corta o media, para evitar confusiones. En un enorme porcentaje de los casos, pasado el tiempo alguien falla y extraña...
Las ácidas serían fruto de infidelidades. Poco se puede añadir, quizás que todo se invierte en tu interior, la fortaleza es debilidad, la seguridad es miedo, la certeza-mentira, la vida-muerte...
Las saladas serían las que son el colofón de un sinfin de heridas inflingidas por ambas partes, donde hace tiempo se perdió el manual de reglas y casi todo vale. Son el murmullo incisivo y constante a base de la lectura monotónica del corolario de reproches; del triunfo del error sobre la virtud; la losa del hartazgo vendida en paquetes de a tonelada diaria; La violencia verbal como ventana abierta de lo más oscuro de nosotros mismos; la perdida mas absoluta del horizonte del respeto hacia otra persona envuelta en el mantón del "porque te quiero". Largas; agónicas; prueba de resistencia que se lleva a cabo por no reconocer, en medio de la ceguera de los que se odian, que la única solución es el "hasta nunca" y el "ojala esto no hubiera pasado". Frecuentes, terribles y el mayor veneno del corazón.
Las amargas serían las que no obtienen respuesta a la más sencilla y la vez más compleja de las preguntas: ¿por qué?. Son sinónimo de soledad al instante, son desgarro del alma durante cada eterno segundo que te precipita al abismo de la desesperanza. Resultan ser el mayor de los castigos ya que te empujan a un olvido forzoso y forzado, repleto de dudas y de incógnitas a las que te empeñas en poner finales para poder archivarlas de alguna forma, contradiciendo la anterior,contraviniendo tu espíritu que aún ama. Nadas entre los extremos ahogándote en todo el océano intermedio, a pie entre la idealización de tu mayor espina y el odio prescrito para estos casos por todos los que te ven morir un poco más. Las incognitas que se dejan en el alma son a veces la puerta hacia la locura, y de todas las despedidas ha sido para mi la peor ya que uno de los dos decide un buen día y sin preaviso que no te mereces ni la mirada del adiós, simplemente porque le resulta más cómodo así.
martes, mayo 27, 2008
Escapadita
Hoy iba a escribir sobre los balcones; sobre las ventanas de Madrid en primavera; sore el desencuentro; sobre ti que lo sabes; sobre mi sombra en el mar; pero alguien a quien siempre he admirado y con quien pocas veces he hablado de algo serio, me ha mandado un mail que francamente me ha hecho cambiar estas lineas. No es nada especial, ni siquiera personalizado y me apuesto un brazo a que ni siquiera sabrá que hoy me ha hecho sonreir el alma. Pero hoy tuve diez segundos en otro lugar, en medio de ese campo de sueños que dibujamos entre las estrellas alguna noche de verano, cuando aún nuestra inocencia alimentaba nuestras miradas y el futuro era un vergel que recolectar, cuando ella era el amor platónico de mi mejor amigo en un pequeño pueblo de tierra de campos. Diez segundos en los que las ganas de ser más allá de la placa que adorna mi despacho, hervían en mis venas. Así que hoy, le dedico estas líneas a ella que tiene nombre de canción, a sabiendas de que si hablamos de nuevo, seguro que menos de esto saldrán todos los temas del mundo.
martes, mayo 20, 2008
Morfeo
Ayer tuve un sueño extraño, me despertaba, como cada día, apagaba el despertador me deslizaba de la cama lentamente para garantizar unos minutos de sueño a mi pareja, toda la ceremonia de la rutina de cada día se cumplía aunque a gran velocidad, como si lo pasaras en un video en "Fast forward", y así , acelerado, pasaba el resto del día: mi trabajo; las llamadas de clientes, de proveedores; de los jefes; el almuerzo de trabajo; todo pasaba por delante mia en un instante, bueno todo menos sus buenos días; el revuelo de las mariposas en la jaula de mi vientre; los tres minutos de canción de no se quién y que hicieron brotar media lágrima de mis cansados ojos; el primer sorbo de vino que despertó todos los rincones de mi paladar; la contemplación de ese cuadro, que desde hace años no hace más que recordarme a mi infancia; ese minuto que le robé a mi agenda para mirar como por encima de las copas de los árboles, el mar dibujaba una linea perfecta cerca del infinito y a medio camino de mi destino;...
Esos momentos se entrecruzaban con un sinfin de imágenes desenfrenadas que mantenían un escrupuloso orden a la hora de conformar mi dia, caían suavemente en mi subconsciente, como una lluvia de plumas, meciendo mi alma como las aguas de un lago a la barca que se deja llevar por los elementos que se reunen a descansar en el crepúsculo de un día de verano. Así volvía a repetirse el proceso, aunque en esta segunda vez, me abandoné hasta la llegada de "mis momentos", y cuando llegaban concentraba todas mis fuerzas en que el sueño me diese medio segundo más, para poder saborear los matices con mayor intensidad, para zambullirme en sus secretos; para grabar sus sensaciones en mi espíritu. No lo conseguí, pero los momentos seguían apareciendo entre el frenesí de horas convertidas en segundos, como un oasis en medio del desierto.
Nada era extraordinario en si mismo, eran fragmentos que perfectamente reconocía, que formaban parte de mi realidad cotidiana, lo único que, en el sueño, se habían invertido los papeles lo accesorio se había convertido en principal y viceversa. Lo "peor" de todo ello, es que estaba disfrutando del viaje alternativo por mis "hoy".
Y así sonó el despertador y era mañana, y me deslicé de la cama lentamente; fui al baño y al alzar la vista estaba yo, una sonrisa y las ganas de volver a pasar por aquel cuadro....
Esos momentos se entrecruzaban con un sinfin de imágenes desenfrenadas que mantenían un escrupuloso orden a la hora de conformar mi dia, caían suavemente en mi subconsciente, como una lluvia de plumas, meciendo mi alma como las aguas de un lago a la barca que se deja llevar por los elementos que se reunen a descansar en el crepúsculo de un día de verano. Así volvía a repetirse el proceso, aunque en esta segunda vez, me abandoné hasta la llegada de "mis momentos", y cuando llegaban concentraba todas mis fuerzas en que el sueño me diese medio segundo más, para poder saborear los matices con mayor intensidad, para zambullirme en sus secretos; para grabar sus sensaciones en mi espíritu. No lo conseguí, pero los momentos seguían apareciendo entre el frenesí de horas convertidas en segundos, como un oasis en medio del desierto.
Nada era extraordinario en si mismo, eran fragmentos que perfectamente reconocía, que formaban parte de mi realidad cotidiana, lo único que, en el sueño, se habían invertido los papeles lo accesorio se había convertido en principal y viceversa. Lo "peor" de todo ello, es que estaba disfrutando del viaje alternativo por mis "hoy".
Y así sonó el despertador y era mañana, y me deslicé de la cama lentamente; fui al baño y al alzar la vista estaba yo, una sonrisa y las ganas de volver a pasar por aquel cuadro....
sábado, mayo 10, 2008
Dos poesías cantadas para sanar las cicatrices del alma
Siempre en la mochila se llevan remedios contra la soledad; esperanzas enlatadas; antifaces de "hastaluego" para los adioses; pálpitos sin nombre pero con su aroma; sonrisas de pega; lágrimas de cristal; mariposas de papel; puntos suspensivos...
jueves, mayo 08, 2008
martes, mayo 06, 2008
domingo, mayo 04, 2008
EPICENTRO
Hace unas semanas estaba hablando con un buen amigo que está pasando por un momento complicado. Tras varias horas de charla buscamos, de forma conjunta, encontrar una serie de conclusiones con carácter previo que nos permitiesen acotar la situación para poder dirigir los pasos hacia una salida. Lo sorprendente es que, de las cinco ideas que delimitamos, cuatro traían causa directa en el entorno: La presión que ejercen los demás; el tiempo, o más en concreto la ausencia del mismo; la falta de recursos económicos (añadamos personales); la quiebra de sus anhelos y esperanzas (por factores externos). En definitiva el factor situacional o como en gramática española se denomina, el complemento circunstancial, viene a ser el principal obstáculo y el mayor lastre del ser humano, en un alto numero de casos, para su desarrollo personal.
Casi con carácter inconsciente y a la luz de sus conclusiones, le formule una elemental pregunta “¿Y tú dónde te sitúas?”. Su respuesta: “en el medio de todo”. Bien podíamos dar por concluido el ejemplo, para extrapolarlo a infinidad de situaciones en las que uno toma consciencia de uno mismo como el epicentro inerte de una vida que va estrechando el cerco hasta el límite mismo de nuestra piel, oprimiéndonos hasta el punto de la crisis personal. Es en ese instante cuando dar entrada a dos factores clave puede abrir las puertas a esa ansiada respuesta que nosotros, de manera inconsciente, esperamos venga de ese entorno, a priori, hostil: las opciones y el más importante de todos nuestros recursos, uno mismo.
Claramente resulta un cambio radical de mentalidad que ciertamente comporta alguna baja o sacrificio (En ocasiones decantarse por una opción cierra la posibilidad de otras, pero al tiempo abre nuevas vías), sin embargo la recompensa más inmediata es la visión diferente de la realidad, como un conjunto de elementos objetivos, aleatorios y abiertos que en el peor de los casos siempre nos va a plantear más de una opción a la hora de enfrentarla, o si se quiere, al momento de aprovecharla.
Con la inclusión de estos dos factores se rompe la visión unívoca de las situaciones y la colocación de la piedra de toque de nuestro pensamiento lo que nos permitirá pasar del rol de secundario dentro de nuestra vida a ser guionistas, directores y actores de nuestra propia existencia. Se trata del aprendizaje de una lección que nos va a ser muy útil para el resto de nuestras vidas y que comienza en ese punto en el que uno se pregunta “¿Qué pasaría si yo…”?
Casi con carácter inconsciente y a la luz de sus conclusiones, le formule una elemental pregunta “¿Y tú dónde te sitúas?”. Su respuesta: “en el medio de todo”. Bien podíamos dar por concluido el ejemplo, para extrapolarlo a infinidad de situaciones en las que uno toma consciencia de uno mismo como el epicentro inerte de una vida que va estrechando el cerco hasta el límite mismo de nuestra piel, oprimiéndonos hasta el punto de la crisis personal. Es en ese instante cuando dar entrada a dos factores clave puede abrir las puertas a esa ansiada respuesta que nosotros, de manera inconsciente, esperamos venga de ese entorno, a priori, hostil: las opciones y el más importante de todos nuestros recursos, uno mismo.
Claramente resulta un cambio radical de mentalidad que ciertamente comporta alguna baja o sacrificio (En ocasiones decantarse por una opción cierra la posibilidad de otras, pero al tiempo abre nuevas vías), sin embargo la recompensa más inmediata es la visión diferente de la realidad, como un conjunto de elementos objetivos, aleatorios y abiertos que en el peor de los casos siempre nos va a plantear más de una opción a la hora de enfrentarla, o si se quiere, al momento de aprovecharla.
Con la inclusión de estos dos factores se rompe la visión unívoca de las situaciones y la colocación de la piedra de toque de nuestro pensamiento lo que nos permitirá pasar del rol de secundario dentro de nuestra vida a ser guionistas, directores y actores de nuestra propia existencia. Se trata del aprendizaje de una lección que nos va a ser muy útil para el resto de nuestras vidas y que comienza en ese punto en el que uno se pregunta “¿Qué pasaría si yo…”?
viernes, mayo 02, 2008
Espejos
Fijo la mirada en la gente y en ocasiones adivino lo que esconden tras los párpados, lo que alberga el deseo que anida en los rincones más oscuros de su ser; la respuesta que palpita tras sus intenciones. Mi mirada es como si se proyectase a través de ellos, traspasando sus barreras y dejando la verdad desnuda..."Son gente" pienso, y descarto automáticamente el universo de posibilidades que cada uno de ellos representan como seres humanos que son, y casi siempre, esta autoridad, o si se prefiere, este poder de cribar, discriminar, excluir entre quienes entran o salen de mi vida, se basa en un sutil detalle, las mas de las veces, intangible. Suena mal, y probablemente sea en realidad peor, sin embargo nunca, en mis treinta y tres años de existencia he sentido el más minimo pudor o remordimiento por esta selección discreccional, al contrario, miro hacia atrás con los ojos de mi alma, y no encuentro un espiritu que sobre o que no encaje entre los renglones de mi historia. Eso me hace sentir bien, y refuerza la certeza de que las almas complementarias tienden a atraerse, a reencontrarse vida tras vida.
Dentro de "mi vida a través de sus nombres" hay espejos de mi alma, sujetos que me conocen sin saber siquiera mi segundo apellido, que pronuncian la palabra que mi boca no encuentra, o reproducen el gesto que mi dolor oculta. Son personas especiales que te hacen sentir que en otro momento fueron tú, que llevan cosida a los talones la sombra de tus pasos de ayer y que en el semblante de todas acciones, aciertas a descubrir las razones que tú esgrimirias, los silencios que casi siempre colacarías, los puntos suspensivos que abandonarías... Son pocos los ejemplos, y se caen los dedos de una mano al contarlos, pero esos reflejos de mi esencia son sin duda la mejor tabla de aprendizaje de uno mismo y la mayor herida abierta de mi existencia. Solo espero que sigan ahi cuando venga a visitarnos la hermana ausencia; cuando el viento helado de la soledad toque en el alfeizar de mi ventana y el otoño de la cotidaneidad oculte el sendero que me lleva a ellos, mientras tanto, a vosotros, a esos pocos, a ti, te avanzo lo que cada palpito de mi corazón reproduce cuando tu pasas por su puerta: gracias por encontrarnos
Dentro de "mi vida a través de sus nombres" hay espejos de mi alma, sujetos que me conocen sin saber siquiera mi segundo apellido, que pronuncian la palabra que mi boca no encuentra, o reproducen el gesto que mi dolor oculta. Son personas especiales que te hacen sentir que en otro momento fueron tú, que llevan cosida a los talones la sombra de tus pasos de ayer y que en el semblante de todas acciones, aciertas a descubrir las razones que tú esgrimirias, los silencios que casi siempre colacarías, los puntos suspensivos que abandonarías... Son pocos los ejemplos, y se caen los dedos de una mano al contarlos, pero esos reflejos de mi esencia son sin duda la mejor tabla de aprendizaje de uno mismo y la mayor herida abierta de mi existencia. Solo espero que sigan ahi cuando venga a visitarnos la hermana ausencia; cuando el viento helado de la soledad toque en el alfeizar de mi ventana y el otoño de la cotidaneidad oculte el sendero que me lleva a ellos, mientras tanto, a vosotros, a esos pocos, a ti, te avanzo lo que cada palpito de mi corazón reproduce cuando tu pasas por su puerta: gracias por encontrarnos
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